Tú puedes dar luz al mundo

Elige un país que quieras iluminar. Conoce lo que ocurre  allí y lo que Manos Unidas hace, a través de sus proyectos de desarrollo, para mejorar la vida de sus habitantes con intervenciones centradas enEducación, Agricultura, Salud, Promoción Social y Mujer.  Luego, comparte esa información y difúndelo entre tus contactos a través de las Redes Sociales, y cada vez que lo hagas, una nueva luz se encenderá en un mapamundi virtual que Manos Unidas estrenará el 30 de septiembre en la web http://24horas.manosunidas.org, dentro de la segunda edición de las “24 horas que mueven el mundo”,acción global de sensibilización solidaria de Manos Unidas, que este año tiene como lema “Tú puedes dar luz al mundo”.

En esa web se ofrecerá información, fotos y testimonios de, al menos, 70 de los más de 1.000 proyectos que Manos Unidas desarrolla actualmente en países del Sur[1].¿El objetivo? Que el próximo 30 de octubre se haya logrado “iluminar” el mundo entero, y miles de personas se hayan implicado personalmente en la lucha contra la pobreza que viven millones de personas en tantos lugares de nuestro planeta. A través de esta web se podrá, asimismo, aportar donaciones a la misión de Manos Unidas.

Además de iluminar paulatinamente el mundo de forma virtual cada vez que las personas interactúen con la información o realicen un donativo, el 30 de octubre,  Manos Unidas pondrá  en marcha, por segundo año consecutivo, la actividad de redes sociales “Enciende la llama” con la que cualquier persona podrá compartir, en la página de Facebook de la iniciativa, una foto con una vela encendida, como signo de solidaridad entre todos los pueblos.

Por último, esta edición de las “24 horas que mueven el mundo” tendrá también su modalidad “presencial”, ya que a través de las 70 delegaciones de Manos Unidas en toda España, se organizarán numerosas actividades para presentar la información de los proyectos en los que la ONGD de la Iglesia Católica en España trabaja para apoyar el desarrollo de millones de personas en todo el mundo, luchando contra la pobreza, el hambre y sus causas.

Fuente: Manos Unidas

Camino de Santiago´14: El Turista exige, el peregrino agradece

El Camino empezó el día anterior a comenzar a andar. Desde que empezamos a preparar el macuto, con la incertidumbre de si cabría todo o no, de si llevábamos demasiado peso en la mochila…

Había muchas inseguridades porque te habían contado que era muy duro, que había que andar mucho… y sí, había que andar mucho pero para nada como lo pintaban: en buena compañía todo se hace más fácil y llevadero.

Desde que nos juntamos el primer día todos: los de Bilbao, Salamanca y Madrid hubo una gran amistad, compañerismo y sinceridad entre todos. No hubo ni un solo problema a lo largo del Camino. Fue todo perfecto, entre risas y música.

La primera etapa, O´Cebreiro, fue una de las más duras, pero a la vez muy bonita. Sí costó llegar pero siempre había alguien a largo del trayecto que te deseaba “buen camino”, raro era el que no lo hacía. Tras esta etapa llegaron otras como Triacastela, Sarria donde nos empezamos a abrir a los demás, e incluso a gente que no conocíamos de antes y que no venían con nosotros como dos cordobeses y un grupo de sevillanos o Lucas, un chico de 10 años de Burgos que hacía el Camino con su abuela.

Los días se pasaban volando, compartiendo tu tiempo con los que te rodeaban. Llegamos a Portomarín, Palas de Rei, Ribadiso do Baixo, Pedrouzo y por fin a Santiago.

    Una vez que llegamos, la alegría nos invadió a todos. Teníamos una sensación de satisfacción muy grande y todos vimos como el esfuerzo realizado los días anteriores había merecido la pena. Todo eran risas, canciones y fotos con la catedral. Fuimos a la misa del Peregrino y nos dieron nuestra Compostela (un diploma que certifica que has realizado el Camino). Éramos muy felices pero también sabíamos que tocaba despedirse de la gente, de toda esa gente con la que habíamos compartido todos esos momentos.

    La experiencia del Camino nos enseña a valorar todas las pequeñas, esas que tenemos a diario pero que no agradecemos, como un simple Cola Cao caliente. Porque en el Camino se aprende que el peregrino no exige, sino que agradece.

    En el Camino se aprende a vivir con lo necesario. No necesitamos muchas comodidades que en verdad nos distraen de los verdaderamente importante: la gente, ya que con una buena compañía lo demás da igual. La importancia de una piedra en el Camino, es la gente que la ha pisado contigo.

    Nos dijeron que el Camino es una metáfora de la vida: te enseña a agradecer y a ver lo que sobra y lo que de verdad importa, lo que metemos en la mochila.

    Y como estos días aprendimos a agradecer, agradecemos a todos nuestros compañeros peregrinos que han estado con nosotros y nos han hecho pasar un buen camino.

    No hay palabras para describir la experiencia, pero la mayoría del grupo tenía ganas de repetirlo, porque es una experiencia que de verdad cambia a las personas a mejor.

    Supervivientes 2014

    Como cada año el proyecto Oinezku organiza una acampada de 4 días para finalizar el curso con los niños/as que participan en el proyecto. Gracias a la idea de una antigua “niña” se da nombre a la temática de este año: Supervivientes 2014.

    El primer día tuvimos la suerte de poder vivir como los supervivientes de la televisión ya que tras llegar a Zaldu nos encontramos una gran sorpresa: No había agua debido a una avería en la tubería del pueblo. A pesar de esta problemática, aguantamos muy bien, pudimos comer, beber agua y lo mejor de todo, disfrutamos mucho del primer día.

    Contactamos con el “jefe” vía satélite y nos ayudó a crear los grupos y las normas de convivencia. Tras esto nos fuimos al frontón del pueblo para disfrutar de una serie de juegos con el paracaídas, para terminar jugando a fútbol, y, para darle mayor emoción, competíamos chicos contra chicas. Por supuesto, las chicas fueron las triunfadoras de este gran juego. Para finalizar el día, después de cenar y recoger todo, llegó la noche más esperada por los niños/as: La noche de miedo. Unos piratas zombies robaron la comida y los niños/as tenían que recuperarla. Fue fantástico, a pesar de algún que otro lloriqueo, disfrutaron mucho.

    Durante el segundo día el tiempo no nos quiso acompañar mucho, por lo que se realizó el taller de piñatas. Quedaron todas muy bonitas, y resistentes, porque ya comprobamos que a pesar de los golpes tan fuertes que les dábamos no se rompían. Pero conseguimos sacar el premio que llevaban dentro.

    A la tarde hicimos juegos varios, totalmente improvisados ya que se puso a llover mucho y tuvimos que quedarnos dentro de la casa. Sin embargo, disfrutamos mucho jugando a través de juegos cooperativos: el juego de la silla, ordenarse cronológicamente por edad sin hablar, explotar globos con el culo, equilibrio en las sillas… Como el tiempo no mejoraba y nos quedaba tarde por medio vimos una película: FROZEN, El Reino de Hielo.

    “Hola, soy Olaf y me gustan los abrazos calentitos”

    Para acabar el día, se hizo la caja musical, la cual consiste en meter pruebas en una caja que se pasa de mano en mano al son de la música y cuando ésta para el que tenga la caja deberá coger una prueba y realizarla. Como nos gusta dar besos, cambiarnos de ropa con gente del sexo opuesto, hacer declaraciones de amor… ¡Qué bonito y divertido rato!

    El tercer día, el tiempo parecía no acompañarnos mucho, pero nos atrevimos a ir al frontón a jugar para luego decidir ir a las esperadas y ansiadas piscinas de Sodupe, con el mérito de todos/as ya que fuimos y volvimos andando, y aguantamos como campeones. Para poner fin a la acampada esa noche hicimos una pequeña fiesta en la cual jugamos, vimos las fotos, comimos y bailamos, y lo más importante de todo, nos reímos mucho. Además, se repartieron premios a todos los grupos, ya que todos/as ganamos.

    El cuarto y último día, se dedicó a recoger y limpiar la casa, se jugó un poco y después de comer, con mucha pena, nos despedíamos de Cayo Zaldu 2014, porque era el momento de volver a nuestras casas.