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10 películas para trabajar la solidaridad

La solidaridad es uno de los valores más importantes a trabajar desde que los niños son bien pequeños, para que aprendan la importancia de compartir y la necesidad de ayudarnos unos a otros.

A continuación te recomendamos algunas películas (recogidas del blog educativo tiching)  que pueden ser muy interesantes para reflexionar sobre la solidaridad y trabajar este valor en el aula. ¡Toma nota!

Para los más pequeños (de 6 a 12 años)

  • Bichos: A veces los más pequeños son los que tienen el corazón más grande, como nos enseñan los protagonistas de esta película. Inspirada en la conocida fábula de la cigarra y la hormiga, “Bichos” captará el interés de los más pequeños mientras aprenden una importante lección.
  • Buscando a Nemo: La cooperación y la solidaridad con los demás son valores necesarios a la hora de conseguir grandes retos. Una genial película cargada de mensaje, y cuyos personajes secundarios son tan especiales que te costarán de olvidar.
  • Pérez, el ratoncito de tus sueños: Lucía vive con sus padres en un barrio tranquilo. La noche que Lucía pierde su primer diente, el Ratoncito Pérez no llega a dejarle la moneda. Lucía se preocupa y siente que algo malo le ha sucedido a Pérez, por lo que decide emprender la búsqueda de Pérez ayudada por su primo Ramiro.
  • Kirikou y las bestias salvajesSon muchos los valores que se pueden trabajar mediante esta preciosa historia, desde la solidaridad hasta el refuerzo de la autoestima como resultado de la determinación y las acciones propias. ¿Quieres conocer a Kirikou, el más pequeño y valiente de los héroes?

Para los más mayores (de 12 a 16 años)

  • Cadena de favores: ¿Qué posibilidades tenemos de actuar sobre el medio en que vivimos?, ¿ser ciudadanos sólo nos da ciertos beneficios o nos responsabiliza sobre lo que ocurre a nuestro alrededor? Esta película nos plantea complejas preguntas como éstas. Interesante, ¿verdad?
  • Gandhi: Esta película presenta la biografía del líder político y espiritual de la India, conocido por utilizar la no-violencia y la desobediencia civil. No obstante, el film dura tres horas, por lo que es recomendable seleccionar únicamente algunos fragmentos.
  • Patch Adams: Basada en la vida real de Hunter Patch Adams, un médico estadounidense que revolucionó el egoísta y despiadado sistema médico basado en las compañías de seguros que impera en EE UU. Para el protagonista, la felicidad puede curarlo absolutamente todo. ¿Te la vas a perder?
  • Amélie: Una originalísima y bella historia que no dejará indiferente a nadie. Además, permite trabajar diferentes aspectos y valores, como la autoestima o la solidaridad y el apoyo entre personas.
  • Oliver Twist: La famosa historia de Dickens vista a través de los ojos del cineasta Roman Polanski, toda una obra que merece la pena ver. La película transmite ciertos valores de la época, lo que nos permite centrar el debate en la permanencia o no de éstos en la sociedad actual.
  • Hotel Rwanda: Basada en un hecho real, está ambientada en la guerra civil entre los hutus y la minoría tutsi, centrándose en las peripecias de Paul Rusesabagina, hutu casado con una tutsi, que trabaja como gerente en el Hotel Milles Collines en Kigali, un hotel belga de lujo.

Fuente original: Blog Tiching

Arbitro mi futuro.

El deporte es un referente y una fuente de motivación para muchos jóvenes. Suele serlo especialmente para aquellos que tienen dificultades al haber abandonado los estudios y no encontrar un empleo. Por eso el proyecto “Arbitro mi futuro” que desarrolla Fundación Adsis en Madrid, surge de la necesidad de ampliar las oportunidades de 15 jóvenes menores de 25 años a través de la formación en arbitraje de fútbol.

Por medio de este proyecto deportivo nuestros jóvenes obtienen el título para poder arbitrar de manera oficial partidos de fútbol, además de favorecer su aprendizaje educativo y transmitirles los valores innatos en el deporte: el compañerismo, el respeto, el esfuerzo, el cumplimiento de las normas, etc.

La formación se ha enfocado en:

  • Formación técnica sobre arbitraje de fútbol impartido por un árbitro perteneciente a la Real Federación Española de Fútbol.
  • Formación básica en expresión oral, escrita y nuevas tecnologías, para el aprendizaje de competencias básicas que les permita vivir y relacionarse en sociedad. 
  • Formación en valores personales, deportivos y relacionados con el arbitraje de fútbol, así como valores emprendedores que les posibilite desarrollar su profesión como árbitros.
  • Sesiones grupales y/o individuales para la búsqueda de empleo a través de las nuevas tecnologías: elaboración de CV y búsqueda de información deportiva.

La peculiaridad que tiene “Arbitro mi futuro”, además de ser un proyecto que utiliza el deporte como herramienta de inclusión social y laboral para nuestros jóvenes, es que la experiencia práctica se pretende llevar a cabo a través de campeonatos internos de fútbol que desarrollen las empresas y sus empleados. Es decir, nuestros jóvenes, van a poder arbitrar de manera oficial cada partido empresarial, acompañados y supervisados siempre por un monitor, también árbitro. De esta manera la implicación y repercusión social del proyecto es mucho mayor al incluir a empleados y empresas como agentes de apoyo a nuestros jóvenes.

Los chicos y chicas que están participando en el proyecto están entusiasmados porque están aprendiendo a ver otra perspectiva del fútbol, algo más desconocida, y además visibilizan una salida profesional.

Nos quedamos con las palabras de Cristian y de Coco, dos chicos de 16 años que participan en el proyecto:

“Nos han enseñado a tener mucha seguridad en nosotros mismos, en todo lo que hacemos, tanto dentro como fuera del campo” (Coco).

“Es un trabajo con futuro, que puedes llegar a ser mucho y me gusta. Me siento bien pitando” (Cristian).

vía: Fundación Adsis

Foto: imagenenacción.org. Rafael Muñoz.

Escuela de Tiempo Libre y Dinamización Sociocomunitaria, en la EDE

La fundación EDE (Escuela Diocesana de Educadores), impartirá nuevamente este curso, los títulos de Monitorado en Tiempo Libre, Dirección de Tiempo Libre y Diploma de Dinamización Social. EDE es una entidad “que pretende construir una sociedad más justa y solidaria a través de la potenciación de la acción social, cultural y educativa, desarrollando programas formativos, servicios de promoción y apoyo a entidades” y cuenta con el reconocimiento oficial del departamento de Cultura de la Diputación Foral de Bizkaia,

El Título de Monitor o Monitora de Tiempo Libre Infantil y Juvenil, está dirigido a personas mayores de 18 años interesadas en el tiempo libre educativo y goza del reconocimiento oficial por el Departamento de Cultura del Gobierno Vasco, según el decreto 419/1994.
El Título de Director o Directora de Tiempo Libre Infantil y Juvenil, va destinado a mayores de 21 años con titulación de monitor o monitora, que dirijan un programa de intervención socioeducativa o que participen en un equipo de monitoras y monitores en cualquier ámbito de la educación en el tiempo libre. Para matricularse en el curso es necesaria una entrevista previa. El título goza del reconocimiento oficial por el Departamento de Cultura del Gobierno Vasco, según el decreto 419/1994.
En cuanto al Diploma de dinamización social, también está reconocido oficialmente por el Departamento de Cultura del Gobierno Vasco, según la orden del 12 de junio de 1998.

Games for change. La Solidaridad en los videojuegos.

Hoy os queremos dar a conocer la iniciativa “Games for Change” . Es una plataforma en internet sin ánimo de lucro que ha sido diseñada para dar visibilidad, apoyo y foro de intercambio a personas y organizaciones que utilizan y diseñan juegos digitales para el cambio social.

Fundada en 2004 , Games for Change facilita la creación y distribución de juegos de impacto social que sirven como herramientas fundamentales en los esfuerzos humanitarios y educativos. Su objetivo es aprovechar el entretenimiento y el compromiso para el bien social . Games for Change pone de relieve las mejores prácticas en el desarrollo de los juegos, incuba y facilita el desarrollo de los mismos , y ayuda a crear y la inversión directa en nuevos proyectos.

Uno de sus portavoces, Zoran Popovic, director del Centro de Ciencia de Videojuegos de la Universidad de Washington (Seattle), presentó un juego de Biología sintética llamado NanoCrafter, cuyo fin es descubrir estructuras moleculares que beneficiarían la investigación sobre vacunas y cáncer.

Dos proyectos muy interesantes han hecho a Games for Change  como el gran defensor de este tipo de juegos:

 El primero fue PeaceMaker, un simulador diseñado  por un equipo de la universidad Carnegie Mellon del Estado de Pensilvania, especializada en Ciencias de la Computación y Robótica. El juego sitúa a los usuarios en el conflicto palestino-israelí y les pide que tomen decisiones sociales, políticas y militares basadas en hechos reales. El proyecto fue iniciado por Asi Burak, presidente de Games for Change que en su día fue capitán del Ejército de Israel.

El segundo, fruto de una colaboración entre esta organización y Half the Sky Movement, era un videojuego basado en el libro La mitad del cielo, de Nicholas D. Kristof (columnista de The New York Times) y Sheryl WuDunn (exredactora del mismo periódico). El proyecto utiliza los medios y las redes sociales para concienciar sobre los problemas de las mujeres. Se incorporó a Facebook en 2013 y encarga a sus seguidores tareas virtuales como hacer una colecta de libros para niñas de Kenia, que puede traducirse en resultados tangibles. Por ejemplo, si se consigue vender 250.000 ejemplares, se haría una donación de libros reales por parte de Room to Read, una organización sin ánimo de lucro que se dedica a mejorar la alfabetización y la igualdad entre los sexos en países en vías de desarrollo.

El juego, que solo existe en versión online, cuenta con 1,25 millones de usuarios. “Son influyentes y tienen impacto social, y para nosotros tiene sentido aprovecharlo al máximo”, asegura Asi Burak.

Para terminar os dejamos una infografía, en que se ve de forma concisa cómo los videojuegos son una buena herramienta para ejercitar habilidades y competencias claves en la educación. (Está en Inglés). Aunque quizá en exceso, nos ejercite todo lo contrario…

¿Tú qué opinas?

Persona o tradición. Llenar un vacío

En primera instancia el título obedece a la trama. Una joven de 18 años, Shira está en período de casarse y para ello sueña con un joven de su edad. Sin embargo, un acontecimiento viene a trastocarle. Su hermana muere dando a luz a un niño y el padre viudo, solo para cuidar del pequeño, se ve abocado a casarse de nuevo. Y la familia le presiona para que ocupe el vacío que ha dejado su hermana. Hasta aquí lo que podría ser objeto de una tarde televisiva.
Sin embargo, “Llenar el vacío” de Rama Burshtein tiene un punto de vista peculiar. Las comunidades ortodoxas judías en Tel-Aviv son el lugar de la acción. Shira pertenece a los jaredíes (en hebreo, jaredim) que rechazan toda innovación contraria al espíritu de la Torá y suelen vivir al margen de las sociedades laicas que los rodean con vestimenta, barrios e instituciones religiosas específicas.
La directora Rama Burshtein trata con respeto y contención este dilema entre los deseos del corazón y la ayuda a la propia familia. Su cámara se adentra en el mundo cerrado de los jaredíes con una fotografía cuya belleza permite que la curiosidad se haga comprensión de este mundo tan alejado de los parámetros de la vida occidental contemporánea. El color se concentra en los contrastes de blanco y negro expresión del otro contraste radical.
Frente a las tradiciones que sacrifican la individualidad, Amos Gitai (Haifa, 1950) trató algo parecido en Kadosh (1998) desde la perspectiva laica reformista. Pero Burshtein, por pertenencia, será más sutil, ¿cuál es el origen de los deseos del corazón? ¿Tiene algo que ver con la familia e incluso con Dios? Todo ello nos acerca a las costumbres, ritos y fiestas judías. El curioso lugar de la mujer, que para nada es secundario.
Por ello el título admite una lectura más general y conflictiva. ¿Las comunidades ortodoxas no vienen a llenar el vacío de la modernidad? Sin embargo, Rama Burshtein también crítica la dificultad de la mujer religiosa de acercarse a las elecciones de su conciencia. Dando un paso más allá en la complejidad de su propuesta donde acepta un mundo alejado y contrario al estilo individualista, que al final supone una gran limitación de la libertad. La cuestión de fondo es dilema tradición versus persona. En este caso, contracultural en extremo, la persona se sacrifica a la familia y la religión. Los jaredíes son guardianes de la fe israelita leída más como tradición cerrada que como promesa de alianza abierta.
Una película, pues, especialmente interesante por hacer un acercamiento profundo al fundamentalismo, para comprender sus raíces y mostrar sus carencias. Nada simple y a fuerza de minimalista con una fuerte dimensión universal.

Periodistadigital: Blog Periodista digital.

Peio Sánchez RodríguezCine Espiritual para todosSobre el Autor.

 

La fuente que quita la sed. Crónica de una experiencia de encuentro en Taizé

En una ocasión visitó Taizé San Juan Pablo II, y en la iglesia de la Reconciliación, donde nos reunimos tres veces al día para rezar, dirigió unas palabras a los jóvenes explicando por qué se viene a Taizé y lo que la Iglesia espera de ellos:

“Se pasa por Taizé como se pasa junto a una fuente: el viajero se detiene, bebe y continúa su camino. Los hermanos de la comunidad quieren, mediante la oración y el silencio, permitiros beber el agua viva prometida por Cristo, conocer su alegría, discernir su presencia, responder a su llamada. Después, volver a partir para testimoniar su amor y servir a vuestros hermanos en vuestras parroquias, vuestras ciudades y vuestros pueblos, vuestras escuelas, vuestras universidades, y en todos vuestros lugares de trabajo.”

Con esta disposición, la última semana de julio nos juntamos 64 jóvenes que estamos en relación con las parroquias y comunidades Adsis de Asturias, Bizkaia, Canarias, Gipuzkoa, Madrid y Valladolid, además de los jóvenes Adsis de Rumanía con los que nos reunimos un día más tarde ya en Taizé.

Para quien nunca haya escuchado hablar de los Hermanos de Taizé, hay que decir que tienen su origen en la Segunda Guerra Mundial, cuando su fundador, el Hermano Roger, se dedicaba a acoger a los judíos, que eran perseguidos por los nazis y querían escapar de Europa. Una vez finalizada la guerra, decidieron establecerse en Taizé y crear un espacio de encuentro con jóvenes de todas partes del mundo y abierto a personas de cualquier creencia, para demostrarle al mundo que era posible la convivencia con personas de diferentes culturas y religiosidades. Esto hizo mucho por la unión de una Europa tan desestructurada como la que se quedó después de la guerra. Hoy en día, la comunidad está disponible para acoger a quienes deseen pasar por esta fuente durante todo el año, aunque los momentos de mayor afluencia son Pascua y los meses de verano, en los que pueden llegar a juntarse hasta 5000 personas, siendo unas 3000 las que llegan y se marchan cada domingo.

Cuando uno pone los pies en Taizé, hay que abrirse a la magia, a lo inesperado, y dejarse llevar. Cada uno va a Taizé para descubrir o redescubrir el sentido de su vida, para retomar aliento y prepararse para asumir responsabilidades al regreso a casa. Es una semana de convivencia donde se comparte todo con jóvenes de otros países y continentes en un estilo de vida muy simple.

Nuestro viaje comenzó en Madrid, salimos en autobús un sábado por la tarde desde la Parroquia de Las Rosas y fuimos pasando por Aranda de Duero y Donosti para recoger al resto de compañeros. Tras 20 horas de viaje llegamos al fin a Taizé y nuestro grupo fue acogido por Mª Ángeles, una voluntaria que ya había venido varias veces a Taizé, y por el Hermano Cristian, de Chile, a los que escuchábamos con atención sentados en el suelo y con nuestras camisetas naranjas Adsis-Taizé recién estrenadas. Nos explicaron dónde nos alojaríamos y las distintas maneras de vivir la semana en Taizé. Una de ellas era pasar la semana en silencio, que eligieron algunos del grupo, aunque el ritmo de una jornada típica era: comenzábamos el día a las 8h15 con la oración de la mañana, y luego desayunábamos a las 9h00. A las 10h00 tenían lugar los grupos de reflexión bíblica, que llevaban los propios Hermanos de Taizé, y que estaban separados en grupos según franjas de edad. Tras la charla, teníamos un poco de tiempo de reunión en grupos más pequeños de cinco o seis personas, en los que meditábamos y discutíamos a partir de las reflexiones que el Hermano había compartido con nosotros esa mañana. Estas reuniones eran momentos importantes del día, momentos en los que compartes tu vida y tu experiencia de fe con personas que han crecido y viven en culturas distintas a la tuya; pero no importa, porque estamos allí por algo más fuerte que nos une, una inquietud que nos impulsa a buscarle un sentido a la vida a través de los demás. En varias ocasiones escuché lo sorprendidos que se sentían algunos al descubrir la confesión religiosa de los que estaban con él en el grupo, pues llevaban varios días compartiendo sus vidas y hasta que no salió alguna palabra como “pastor”, o alguna otra palabra clave, no se daba cuenta de que el otro era protestante, o anglicano, o reformista, o luterano… Es decir, es más lo que nos une que lo que nos separa.

    Después de los grupos de la mañana teníamos una oración a las 12h20 y después, la comida a las 13h00. Después de comer había una hora de ensayo de cantos para todo el mundo, y luego otra hora para los que estábamos apuntados en el coro. Los cantos de Taizé son uno de los elementos clave de las oraciones; son canciones cortas, a cuatro voces, de una o dos frases, que se repiten constantemente a modo de mantra, y te ayudan a entrar en la meditación y el diálogo con Dios. Sentirse parte de cuatro mil voces, entonando uno de estos cantos en cualquier idioma, es una experiencia única que difícilmente se puede olvidar.

    El resto de la tarde se organizaba de forma más variada con otras actividades como talleres, encuentros por países, se continuaban algunos de los pequeños grupos de la mañana… Además, también había un lago donde podías ir en cualquier momento a retirarte en silencio.

    A las 19h00 se cenaba y a las 20h30 acudíamos a la oración de la noche; al terminar, podías ir al Oyak, un espacio destinado a reuniones más lúdicas donde siempre había bailes, juegos y muchas canciones populares de cada país. Otra opción era quedarse en la iglesia todo el tiempo que quisieras: después de la oración ya no había más actividades previstas y, junto a los cantos que no cesan, es fácil entrar en un estado de recogimiento y oración. Personalmente, prefería esta opción, y me quedé la mayoría de las noches acompañando los cantos, hasta que me daba cuenta de lo tarde que era y que había que irse a descansar. Hacer oración en Taizé ya es una experiencia en sí. Tiene un estilo propio: un pequeño texto de la Biblia leído en varios idiomas, silencio y cantos; con sólo eso se facilita los momentos de oración y el encuentro personal con Dios.

    Las oraciones del viernes y del sábado eran más especiales. El viernes se hacía la Adoración de la Cruz, en la que íbamos pasando poco a poco a la cruz de Taizé y, apoyando la frente sobre ella, podíamos pasar algunos minutos junto a Jesús. El sábado era la oración de Resurrección: cada uno teníamos una vela que encendíamos con la de nuestro compañero, y transmitíamos a los demás como signo del Amor de Jesús, vida que vence a la muerte.

    Una tarde tuvimos un encuentro muy especial con el Hermano Mikel, de Vitoria, que nos recibió a la hora de la merienda y pudimos intercambiar impresiones con él y nuestras experiencias personales que nos habían traído a Taizé.

    Otro de los momentos más bonitos de la semana fue la Eucaristía que celebramos todo nuestro grupo en la cripta que hay junto a la iglesia. Invitamos a unirse a algunos de los amigos que ya habíamos hecho y a Andrés, un joven de Adsis Joven de Santiago de Chile que nos reconoció por casualidad gracias a nuestras llamativas camisetas naranjas de Adsis-Taizé por las que ya nos conocían todos. ¡Todo un lujo de regalo conocerlo!

    En la mañana del domingo, ya el día de marcharse, celebramos una bonita Eucaristía en la que vivimos juntos una experiencia de comunión, como conclusión de una semana tras la que nos sentíamos con fuerzas renovadas y con la alegría de descubrirnos parte de algo mucho mayor que nos une en todas partes del mundo, con un lenguaje u otro.

    Después de pasar como pudimos el amargo rato de las despedidas, y agradecidos por la experiencia vivida, fuimos a comer a Cluny, un puedo a diez minutos de Taizé. Allí nos despedimos de los chicos de Rumanía y pusimos rumbo de nuevo a España, convencidos de que volveríamos pronto, y deseando transmitir toda esa paz y confianza con la que nos habíamos cargado. Taizé sí que es una fuente…

    Jose Manuel García Gollonet

     

    22 h. La 1. Tve. “Escalzos sobre tierra roja”. Pedro Casaldáliga

     

    “Descalzo sobre tierra roja”, el biopic sobre la vida de Pedro Casaldáliga, se emitirá hoy martes, a las 22 horas, en La 1 de TVE.

    ‘Descalzo sobre la Tierra Roja’ narra la vida del Obispo catalán, Pedro Casaldáliga. Se trata de una coproducción de TVE, TV3, de la productora Minoría Absoluta, TV Brasil y la productora paulista, Raíz Producciones Cinematográficas.

    Está basada en el libro de Francesc Escribano, del mismo título y con guión de María Jaén y Marcos Bernstein. La acción trascurre desde la llegada de Pedro Casaldáliga a Brasil en 1968 hasta su visita ad Limina al Vaticano, cuando se presentó al Papa Juan Pablo II y al cardenal Joseph Ratzinger, entonces al frente de la Congregación para la Doctrina de la Fe, donde debía explicar su opción de fe a favor de los pobres y los oprimidos.

    La película, una bellísima y bien cuidada producción, contó con la participación de más de mil extras de pueblos y ciudades de Luciara y São Félix do Araguaia, lugares donde se construyeron verdaderas ciudades escenográficas, representando cómo eran estos lugares en los años 1970.

    Dirigida por Oriol Ferrer, con Eduard Fernández, galardonado actor catalán, en el papel de Casaldáliga, contó con un elenco de grandes actores españoles y brasileños.

    Filmada como una especie de western teológico, retrata con gran fuerza y sensibilidad la violencia y tensión existentes en los conflictos entre propietarios de tierras, los invasores de tierras indígenas, colonos y la acción pastoral de la Prelatura de São Félix, con Don Pedro al frente, quien siempre estuvo al lado de los desposeídos.

    Según Minoría Absoluta, “la producción combina la acción y el misticismo a partes iguales mediante unas imágenes impactantes, tanto por el paisaje del Mato Grosso como por el chocante paisaje humano y social en donde se sitúa la acción. La historia de Casaldáliga se desarrolla alrededor de unos valores universales en el contexto filosófico-teológico de la teología de la Liberación y de la situación geopolítica de la dictadura brasileña en los años 70. La lucha, la propia superación, la entrega, el bien común, el sacrificio personal, la aproximación a lo desconocido, al “Otro”… valores que nos permiten apostar por su capacidad de conmover todo tipo de sensibilidad.

    ‘Descalzo sobre la tierra roja’ es un relato apasionante con una esencia realista y esperanzadora. En el contexto económico y social en el que nos encontramos actualmente, historias como esta nos aproximan a la verdad de la vida, a aquello que es auténticamente importante, a la capacidad humana de luchar por nuestra dignidad y por la conquista de nuestros derechos irrenunciables.

    El periodista y productor ejecutivo Francesc Escribano destaca que la producción se convirtió en “su corazón” para contar “una historia notable de un catalán universal”.

    Durante la realización, impresionó cómo la historia y especialmente la persona del mismo don Pedro, tuvo impacto en la vida de todos los involucrados en la producción. “Confirmé la impresión que tuve la primera vez que viajé con él, hace de 30 años: Estar en la presencia de un espíritu muy elevado, sin exageración, ante un verdadero santo del pueblo”, afirma Escribano.

    Julio Gómez, en la EPJ: La Misericordia como arte para sanar a las personas

    Julio Gómez, miembro de las comunidad Adsis, nos acercará la Misericordia como el arte de sanar a las personas. Julio es médico. Trabaja en el equipo de cuidados paliativos domiciliario del Hospital San Juan de Dios de Santurtzi (Bizkaia), coordina el Equipo de Atención Psicosocial de este hospital y es miembro del Comité de Ética de la Provincia de Castilla de la Orden Hospitalaria San Juan de Dios (CECAS). Autor del Libro “Cuidar siempre es posible” 

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