Reventar el sistema por las costuras

Sor Lucía Caram ha animado a los ciudadanos a «reventar el sistema por las costuras» para acabar con la indignación, y cambiar la realidad social desde la «corresponsabilidad». La religiosa ha participado en la II jornada de Voluntariado social emeritense que organiza la Plataforma del Voluntariado de Mérida. La monja ha asegurado que la política es demasiado importante como para dejarla sólo en manos de los políticos..

(EP/Hoy/InfoCatólica) Asimismo, ha abogado por crear alternativa y caminar hacia una banca ética y una economía responsable, con acciones como evitar la manipulación de los grandes capitales y trabajar por un sistema cohesionado donde los ciudadanos sean capaces de compartir y hacer críticas al sistema.

Boicot a multinacionales y ciertos bancos

En este sentido, la conocida como monja tuitera se ha mostrado partidaria de «no consumir» productos de aquellas multinacionales en las que se sabe que tienen «mejor precio» porque sus artículos son «fruto de la explotación infantil».

De igual forma, ha apostado por no invertir el dinero en aquellas entidades bancarias que han hecho preferentes o que están desahuciando a la genteporque la corrupción ha llegado a unos estadios donde la realidad supera la ficción.

Monja ecologista

«No se puede hacer un consumo infinito de unos bienes que son finitos, no es legítimo destrozar la tierra de forma voraz y no cuidarla», ha dicho Caram.

En esta línea, ha señalado que los ciudadanos deben elegir cual tiene que ser su estilo de vida, qué es lo que quieren consumir o cómo quieren vivir.

Durante su intervención este jueves en rueda de prensa con motivo de su participación en la II jornada de Voluntariado social emeritense que organiza la Plataforma del Voluntariado de Mérida, sor Lucía Caram ha señalado que la crisis ha puesto al límite a la sociedad, pero que también ha despertado a muchas personas, porque han visto vulnerados sus derechos, porque han perdido su trabajo o porque «ha sido expulsados del sistema».

Por ello, ha animado a la sociedad a «practicar esa indignación desde la corresponsabilidad» porque hay que empezar a llenar la botella y porque la política es demasiado importante para dejarla sólo en manos de los políticos. «El cambio no vendrá por aquellos que nos han llevado a esta situación», ha remarcado.

Fuente: Info Católica

La paz y la dignidad humana, ¿son un lujo para las mujeres pobres?

Caddy Adzuba: “La paz y la dignidad humana, ¿son un lujo para las mujeres pobres?”

Lunes, 27 octubre, 2014
La ceremonia de entrega de los Premios Príncipe de Asturias, que tuvo lugar el viernes 24 de octubre en Oviedo, fue el lugar en el que la la periodista congoleña Caddy Adzuba, galardonada con el Príncipe de Asturias de la Concordia, pronunció uno de los más emotivos discursos que se recuerdan desde que se instituyeran estos reconocimentos en el año 1981. Manos Unidas quiere hacerse eco de unas palabras pronunciadas desde lo más profundo de un corazón que grita pidiendo justicia para la mujer congoleña, que lleva “18 años sufriendo: 18 años de tortura, 18 años de destrucción, 18 años de huida errante y desplazamiento, 18 años de pobreza extrema”.

 

Extractamos algunos párrafos de un discurso que recibió una de las ovaciones más sentidas de la tarde ovetense.

“Hubiese querido que este honor fuera recibido por las miles de mujeres congoleñas, víctimas de la guerra y de la violencia sexual y despojadas de todo honor desde que sus cuerpos fueron transformados en campos de batalla.

Hoy, la mujer congoleña víctima de los conflictos armados, violentada y violada, ha perdido toda su dignidad y vive en la deshonra. Ella, cuyos órganos genitales fueron sometidos a los ultrajes más viles, condenada a la esclavitud sexual y rechazada por su propia comunidad, lleva 18 años sufriendo”

Los niños nacidos de esta atrocidad que es la esclavitud sexual en tiempos de guerra, son a su vez víctimas de violaciones cuando son niñas, y reclutados a la fuerza en las bandas armadas cuando son niños: un círculo vicioso de sufrimiento y desolación que pone directamente en peligro el futuro de la nación congoleña.

No, nuestra guerra no ha terminado. Estamos en guerra. Una guerra que, intencionadamente, se ha relegado en el olvido.

Ante esta situación, nos tenemos que preguntar: ¿Por qué esta guerra? ¿Por qué tanto sufrimiento para las mujeres violadas? La paz y la dignidad humana, ¿son un lujo para las mujeres pobres? ¿Están condenadas a sufrir los horrores de una guerra que no han planificado ellas?

la República Democrática del Congo es víctima de la inmensa riqueza de su subsuelo.

Permítanme pedir cuentas a ciertas empresas multinacionales que, en busca de sus propios intereses, han contribuido a asolar a sangre y fuego este gran y hermoso país de Congo, arrebatándoles así la vida a más de 6 millones de personas y su dignidad y su honor a más de 500.000 mujeres violadas.

Sugerimos que se cree un Tribunal Penal Internacional (TPI) para la República Democrática del Congo como el que se creó para Ruanda. De manera que los crímenes cometidos contra las mujeres congoleñas en estos últimos 18 años no queden impunes.

Permítanme concluir mi mensaje con un poema español que dice: «Necesitamos dos manos para escribir / dos para acariciar /dos para aplaudir / y todas las manos del mundo / para la paz».

Unan, pues, sus manos a nuestras manos para que podamos reconstruir la paz y la concordia en la República Democrática del Congo, y devolver su honor y su dignidad a las mujeres violadas”.

Tampoco tienen desperdicio las palabras que el rey Felipe VI dirigió a esta valiente mujer que no ceja en su empeño de lograr que la voz de las mujeres congoleñas, víctimas, ante la indiferencia de la mayoría, de las más terribles atrocidades, sea oída en el resto del mundo.

Discurso de Felipe VI: “Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena”.

“Y finalmente, señoras y señores, la periodista Caddy Adzuba, de la República Democrática del Congo, ha recibido el Premio de la Concordia.

Con lucidez lo afirmó Gandhi: “Lo más atroz de las cosas malas de la gente mala es el silencio de la gente buena”. Y Azduba no quiere callarse, no puede callarse, no está dispuesta a que el silencio se extienda sobre la barbarie y la violencia que sufren las mujeres, las niñas y los niños de su país —también en otros muchos países—; porque solo a través de la verdad se pueden hallar respuestas y soluciones para prevenir, parar o reparar esos males.

Por eso Caddy Adzuba habla, pregunta por qué, cuenta lo que sucede, repite una y otra vez lo que ha vivido y sufrido, los abusos que tantas mujeres, niñas y niños viven y sufren; y al hacerlo, abre caminos para la esperanza. Trabaja, además, para que todo el mundo comprenda que hay que iluminar las zonas más oscuras de la realidad; que es preciso alertar sobre la violación de los derechos humanos, sobre la injusticia.

La labor valerosa, sacrificada y arriesgada de Caddy Adzuba nos hace pensar en todas las víctimas inocentes a las que esta mujer quiere dar voz. Viven un horror que no quisiéramos que existiera, que incluso nos parece imposible que exista.

Hoy, aquí, nos atrevemos a mirar a los ojos de Caddy Adzuba para darle las gracias por su entrega a una causa tan noble, y para reconocer su heroico comportamiento, que admiramos, respetamos y apoyamos sin fisuras”.

Puedes descargarte el discurso de Caddy Adzuba en el pdf adjunto.

Vídeo Resumen de la EPJ2014