Enero de 2015. Iniciando el blog…. Saludos y ánimos.

Muchos ya habréis visto cosas que voy compartiendo siempre, sobre estos temas ecolos, con los amigos y cercanos más sensibles. Ahora vamos a canalizar todo ello por este blog (para descanso de más de uno….).

Bueno, me parece que esta filosofía que los jesuitas de Asia mostraban en este artículo, hace un par de meses, es parte de la que me gustaría a mi también ampliar desde nuestro ámbito Adsis.

Hay que llegar al gran público con todas estas reflexiones…. Os invito a divulgar todo lo que veáis aquí que os sirva, os guste y mueva el corazón verde y cristiano de otros (sin excluir a nadie, faltaría más).

Para los que no se animen a pinchar el enlace, les dejo un par de citas que sirvan para orientarse. Y una imagen sugerente….

Que el Espíritu nos sople fuerte en estos preciosos y delicados tiempos nuestros, ahora que tenemos la vela de Francisco desplegada…

“el 19 de abril del 2013, el recién nombrado papa Francisco hizo una afirmación: La vocación de custodiar no sólo nos atañe a nosotros, los cristianos, sino que tiene una dimensión que antecede y que es simplemente humana, corresponde a todos. Es custodiar toda la creación, la belleza de la creación, como se nos dice en el libro del Génesis y como nos muestra san Francisco de Asís: es tener respeto por todas las criaturas de Dios y por el entorno en el que vivimos.” “Diríamos que los tres últimos Papas nos han invitado repetidamente a ponernos en camino, como comunidad creyente, para cuidar la vida de la comunidad humana y de la creación. Una y otra, insisten, van de la mano. El cuidado de la creación es parte de la vocación cristiana, parte de la vocación de custodio, como le gusta decir a Francisco”.

“La vida espiritual y la vida comunitaria son dos ámbitos donde una espiritualidad ecológica – una espiritualidad de la resistencia y del agradecimiento – se ha de cultivar”.

IR AL ARTÍCULO: Sanar un mundo herido desde nuestras comunidades: Reflexionar y rezar sobre el regalo de la creación

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Pedro Jiménez

Biólogo y cura Adsis

La Teoría del todo, por Peio Sanchez

“El diálogo entre ciencia y fe está enmarcado en la historia del amor que vence la diferencia”

(Peio Sánchez).- Una película romántica sobre la vida del conocido astrofísico Stephen Hawking, genial y probablemente oscarizado Eddie Redmayne, y su relación con su primera esposa Jane Wilde, estupenda también, Felicity Jones. Donde dos mundos antagónicos, él cosmólogo y ella estudiosa de la literatura medieval, él ateo y ella anglicana practicante, él desahuciado y ella aparentemente fuerte, logran fundirse en una bella, aunque un tanto simplificada, historia de amor.

Dos jóvenes e ingenuos estudiantes, un prematuro sabio despistado, y una estudiante de literatura, se conocen en una fiesta, donde a pesar de sus diferencias se enamoran. A los 21 años a Stephen le diagnostican ELA (esclerosis bilateral amiotrófica) con dos años de vida, Jane a pesar del pronóstico quiere a su prometido y deciden seguir adelante con su boda. Según avanza la enfermedad crece la familia que llega a tener tres hijos y la fama con el reconocimiento científico y público de Stephen. Pero Jane, a pesar de su fortaleza, siente el desgaste del cuidado de su esposo e hijos y se apoya en un joven músico de una iglesia anglicana. A partir de aquí comienza un juego de libertades que no renuncia al amor pero trasforma a las personas.

 

Peio Sánchez RodríguezCine Espiritual para todosSobre el Autor.

 

Presencia Adsis en Paso Carrasco

Los orígenes de la Comunidad de Paso Carrasco comienzan en 1992, cuando 6 hermanos inician la historia de Adsis en Uruguay… Paso Carrasco es una ciudad periférica de la capital, Montevideo.

Vivimos aquí 17.000 personas, de las cuales muchas deben viajar diariamente para estudiar o trabajar. Como ciudad dormitorio, por muchos años careció de servicios de todo tipo, pero en los últimos años esto ha ido cambiando pues han reabierto ciertas industrias y también se han ampliado otras. A pesar de esto, son muchas las familias que viven en asentamientos irregulares e inundables, sobre todos niños, niñas y jóvenes.

Cuando se “baja al barrio”, a tres cuadras de la casa, Paso Carrasco se sigue pareciendo a aquel de los primeros años del 2000. “Allá en el barrio” no se habla tanto del nuevo alumbrado público ni de cuánto demoran en cambiar las luces de los semáforos de la nueva avenida… “Allá en el barrio” la preocupación más inmediata es cuándo volverá a subir el arroyo, porque si sucede, habrá que levantar lo poco que se tiene para que no lo pudra el agua… También se habla de si será verdad que recibirán la casa tantas veces prometida… si es así, ¿cuándo?. Y mientras, el duelo de dejar el barrio, los vínculos, disgregarse, y empezar de nuevo.

Aquí está la Comunidad Adsis, también conocida como “la casa de la parroquia” o incluso “del cura” para disgusto de algunos. La casa, el templo y los salones componen una pequeña manzana. En los salones funciona un proyecto en convenio con el Estado donde se desarrolla una propuesta socioeducativa para niños de edad escolar. Este proyecto lo lleva adelante la Comunidad hace casi 20 años. Lo que allí sucede: gritos, risas y cantos… se puede escuchar sin esfuerzo en la casa, que está al lado.

Hace 3 años, el Estado Uruguayo decidió que junto al “barrio”- zona regularizada pero igual eventualmente inundable- funcionaría un proyecto socioeducativo dirigido a la primera infancia. Se solicitó a Adsis su gestión. Lejos estábamos de querer ocupar lugares de gestión de servicios pero luego de un proceso de discernimiento con amigos y vecinos, que supuso un tiempo de diálogo, de acuerdos y desacuerdos… se aceptó el desafío. Muchos logros y nuevos retos están a la vista.

Los sábados también se realiza voluntariado con jóvenes que se vinculan con el barrio en actividades dirigidas a la recreación y desarrollo personal de niños y adolescentes de por acá. Estas experiencias han cambiado mucho, están en constante revisión, pero de una u otra forma, son tan antiguas como la llegada misma a “el Paso”. La imagen de “movimiento”, en Adsis, nos presta una idea clara de algo que nunca es estático.

A pesar de que estos dos proyectos “institucionales” al servicio de niños, niñas y sus familias, con frecuencia empobrecidas, atraviesan las apuestas comunitarias, queremos ser ante todo, vecinos:

Vecinos de la doña que nunca falta a misa los domingos y comparte su experiencia de fe sencilla y humilde pero profunda al extremo, esa que nos conmueve al decir “mujer, qué grande es tu fe”.

También cercanos a la vecina umbandista siempre dispuesta a compartirnos su cosmovisión y poniéndonos al día de los acontecimientos de la cuadra al igual que cuidando que estemos bien.

Vecinos de las otras organizaciones e instituciones barriales (educativas, sindicales etc) con los que codo a codo intentamos sentirnos parte de un colectivo más grande.

Vecinos también de quienes con frecuencia golpean nuestra puerta. Muchos cuentan sus historias desesperadas y piden dinero, otros llaman para entablar una charla y obtener una mirada. La excusa…¡pedir un poco de yerba para el mate!… y se van más aliviados.

Y al caer la noche, en casa, también nos hacemos vecinos compartiendo en la oración tanta vida, tanta invitación de Dios a estar disponibles para otros. Disponibles junto con otros sedientos que se acercan a compartir la Palabra y vibran por seguir buscando y ofreciendo la fuente.

Desde esta misma identidad, la de ser vecinos, es donde nos encontramos con los diversos rostros de Jesús que a veces nos pide agua junto al pozo y otras nos sana heridas profundas. Y este es un aprendizaje que nos enseñamos unos a otros, donde “el Paso” de Jesús avecinándose, necesariamente, se vuelve un Paso colectivo.

Daniel Gerarhd – Comunidad Paso Carrasco – Uruguay

«Con el voluntariado te das cuenta de que mucha gente lo está pasando muy mal» Cristina Soto Fundación Adsis

Cristina Soto tiene 21 años. Estudia Periodismo y Comunicación Audiovisual en la Universitat de València y es voluntaria de la Fundación Adsis. Además, también colabora con la asociación ‘Tots junts podem’ de ayuda a familias de jóvenes con discapacidad.

Cuando relata su implicación en todas estas iniciativas deja muy clara la importancia que para ella tiene el compromiso que ha adquirido con el voluntariado, con la acción social. Tanto que no duda en recomendar «el voluntariado a todo el mundo» porque supone una «buena experiencia para darte cuenta de lo que está sucediendo, de que hay gente que lo está pasando muy mal».

A través de la Fundación Adsis Cristina ofrece su colaboración al Centro de Día Taleia en la avenida de la Plata, donde un grupo de voluntarios desarrolla el programa ‘Cadena de favores’.

El objetivo fundamental que persiguen, señala Cristina, es conseguir «transmitir valores» a los pequeños que participan en la iniciativa, algo que para ella es importante porque «el hecho de poder transmitir valores, ayudar a una persona, te hace dar un sentido distinto a tu vida».

La implicación de esta joven universitaria con la acción social no se limita a las iniciativas del centro Aleteia. Cristina también colabora con ‘Tots junts podem’. Aquí el objetivo es echar una mano a jóvenes con discapacidad intelectual a través de programas para el tiempo libre. Con ello quieren favorecer «su adaptación», apunta Cristina.

Siempre encuentra tiempo para cumplir con el compromiso adquirido con el voluntariado, una actividad con la que ha descubierto que «te ayuda a ver la vida con otra perspectiva, no sólo con la que tenías».

Si quieres ser voluntario de Fundación Adsis pincha aquí.