Basida 2015

Durante la segunda quincena del pasado mes de julio, un grupo de 9 jóvenes (más dos acompañantes) de Valladolid y Bilbao hemos estado en Basida (Aranjuez) de campo de trabajo. Basida es una casa de acogida en la que se convive con enfermos de sida y personas drogodependientes.

Así,  el día 18 de julio, salimos de Bilbao con ganas de compartir una semana con todos ellos, de formar parte de su rutina y aprender unos de los otros. La experiencia en la casa ha sido genial, nos hemos sentido parte de la familia y hemos colaborado en las distintas tareas que nos han propuesto. Tanto limpiando, moviendo muebles, cocinando… como estando con los “peques” de la casa.

Tras pasar una semana intensa en Aranjuez, nos reunimos unos días en El Pajarón (Madrid). Fue un tiempo para reflexionar sobre cada encuentro vivido y analizarlo todo desde una perspectiva más humana, sin dejar pasar ningún detalle. Volvemos a casa contagiados de la fuerza y de la alegría que allí se respira. Con ganas de seguir construyendo una realidad más justa, llena de personas auténticas y que como en Basida, ponen pasión en lo que hacen y celebran cada día.

Caminantes 2015: Por fuera y por dentro.

“Aspiranteh’: Noh’ encontramoh’ en Villafranca, Tierra de quesoh’ y vinoh”’. Así, con el buen humor por bandera y entonando una presentación al más puro estilo Masterchef, comenzábamos el Camino de Santiago 2015. En una de las ediciones más numerosas jamás organizada por las Comunidades Adsis, 33 quinceañeros y sus acompañantes comenzaban su peregrinaje a través de la fuerza de voluntad, el compañerismo y el autodescubrimiento.

Por Luís Hernández Plaza con la colaboración de los otros 32 “Caminantes”

Sin que nadie me lo haya pedido empiezo este post, esta noticia en la que devolver a mi corazón la emoción vivida durante 8 días. Pensaba que una imagen vale más que mil palabras y por eso quiero inundar este artículo de imágenes. Casi 600 fotografías compartidas en un destartalado grupo de Whatsapp no debían quedarse sin más en el ciber–espacio. Muchas, la mayoría, son de compartir.

Podría escribir un artículo resumen explicando cada complicada etapa; describir el fabuloso paisaje que León y Galicia nos han regalado; hacer un cómputo de ampollas (muchas) y lesiones (pocas); o podría explicar las reflexiones de la tarde. Estimado lector, has acertado: no voy a hacer nada de esto. Lo que me gustaría es subrayar + mayúsculas + cursiva + poner en rojo el proceso interior que, como acompañante, he visto brotar a mi alrededor.

Allá voy con los 10 pasos del camino:

Paso 1: La amistad elevada al cuadrado.

Todos, sin excepción, hemos experimentado una frase compartida en el camino: “El Camino lo hacen las personas que van a tu lado, no los kilómetros que andas”. Nuestros chavales son expertos en construir relaciones profundas, así lo han demostrado: solidaridad, escucha, entrega, cariño… el Espíritu ha querido que se quisieran tanto como para pensar antes en el otro.

Paso 2: Se puede vivir con nada y menos.

Aunque los helados se vendían a raudales en la (imprescindible y conjunta) parada de las nueve de la mañana, el camino ha sido una experiencia de austeridad. Cuando vives 8 días con “lo puesto”, te das cuenta de que el armario de casa es una exageración sin sentido. No son necesarios los lujos para experimentar el amor y la felicidad. Bastan dos camisetas, dos pantalones y poco más.

Paso 3: Quiero seguir. Aunque me haya roto.

Lesionarse no significaba abandonar. Los, por prescripción médica, que tuvieron que reposar unas horillas nunca quisieron parar. El camino es un reto físico también, y las ganas de superación nunca han faltado incluso para los que peor lo pasaron.

Paso 4: Nada de ir corriendo, mejor hablar con gallinas.

Cuando llevas dos o tres etapas en la espalda te das cuenta de lo genial que es tomarse el camino con tranquilidad y simpatía. Cualquier excusa es buena para preguntarle a una gallina dónde se encuentra la siguiente etapa. Y así, también te das cuenta de que todos los que tienes a tu alrededor, sí, los desconocidos, también tienen una historia que contar. Desde la dulce María de 7 años hasta aquel valenciano que “volaba” a los 75 años, todos han regalado una expresión distinta.

Paso 5: La Alegría de repartir felicidad.

Una de las dinámicas más populares consistía en repartir pulseritas a todos aquellos por los que los Caminantes hacíamos algo. Tragos de agua, cremas solares e incluso masajes pasaron de unas manos a otras, llevando a cabo una cadena de solidaridad que sorprendió. Por si esto fuera poco, los adolescentes también tenían que participar activamente en la limpieza y cocina en los albergues. Escaqueos aparte, se ha aprendido una gran lección: poner la felicidad del otro por encima de la mía y trabajar en equipo son, también, mi Alegría.

Paso 6: Me he mirado, he crecido.

Personalmente (y creo que esto lo comparto con el resto de acompañantes adultos), mirar a los ojos de los chavales me ha dado la confianza y admiración de sentir que han crecido, que han dado un paso definitivo hacia su adultez y que han superado barreras que ahora quedan atrás. Ninguno es el mismo, han brotado cosas fantásticas en cada uno.

Paso 7: Del no puedo al llego la primera.

“Soy capaz de conseguirlo” ha sido la frase más repetida, aunque no siempre fue así. Los primeros días, el cansancio y al desesperación hicieron mella en las esperanzas. Pero “tachán!”, muchos de los que empezaron el Camino de Santiago fueron escalando cada vez más y más posiciones mientras otros hablábamos con gallinas. La vida te demuestra que no tienes límites y tu fuerza te hace brillar.

Paso 8: Quiero conocerme más.

Porque puedo cambiar todo lo que no me gusta, quiero saber más de mí. Quiero escucharLE y escucharme y cada día aprovecho más las tardes en los pueblos del Camino para responder a mis preguntas y crecer como persona. Desde el clásico “¿Quién soy?” al “¿Qué quiero cambiar?”. Ha sido mágico escuchar la profundidad de las palabras que se han compartido.

Paso 9: Los motivos para ir al Camino.

Pasó en la etapa 7, la penúltima, cuando conocimos algunos de los motivos para comenzar esta experiencia. Motivos lanzados del corazón que nos emocionaron y cautivaron como pocas veces. Y te rindes ante la verdad: el Camino no es deporte, el Camino es un proceso con el que cumples un sueño, alcanzando los motivos que te llevaron a andar.

Paso 10: Entrar en Santiago y que retumbe el Obradoiro por sus cuatro contados “Sí se puede”.

Ese momento, EL MOMENTO, es uno de los más emocionantes que vivirás en tu vida. Las lágrimas caen, los abrazos son interminables, todos aplauden y cantan (“¡Yo he visto a Santi Compostela!”). Es el momento de felicitarse y de despedirse de una aventura que te deja un sabor dulce. Una aventura en 8 etapas, un montón de pueblos diferentes y 10 pasos.

Epílogo: Confiar

El reto más grande, a veces, es confiar. Confiar en un Padre Bueno, en Ese que nunca defrauda. Andar por la vida pisando con toda la planta del pie, para dejar huella y que, al mismo tiempo, todo lo que pasa alrededor te deje huella es lo que Él nos pide. Ninguna experiencia mejor que el Camino de Santiago para palpar este revolucionario mensaje.

Presentes en Zarabobo (Zaragoza – Abobo)

Venimos de un tiempo de gestación de una esperanza común en nuestras calles y plazas, en tardes de foros y asambleas en torno a la acampada del 15 M. Ese tiempo en el que la urgencia por el estado de bienestar, en proceso de desmoronamiento, se transformó en la de crear un estado de dignidad, nos reclamó a todas y todos una nueva forma de estar presentes, nos cambió a todas los paradigmas, los sueños y las maneras de ser y estar en la realidad. Y de ahí venimos…

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Escribimos esto en los días de la campaña electoral previa al 24M, 4 años después de ese despertar del 15M… en un tiempo que parece que es el mejor momento posible para provocar un cambio de sistema que revierta las cosas. Y que como ya cantó María, se derribe del trono a los poderosos quedando honrados los humildes, los hambrientos colmados mientras los ricos son despedidos con las manos vacías…

¿Cómo hacer para desandar el camino hecho que ha querido acabar con la protección social de las personas y sustituir el modelo de la beneficencia que nos han implantado por el modelo de  justicia social?

Desde el 15 M a hoy hemos ido experimentando en los movimientos que han ido de las plazas a los barrios, a las realidades concretas y sus necesidades, en diferentes grupos en donde hemos ido aprendiendo a poner en común (nuestras reflexiones para una autoformación compartida,  nuestro apoyo para seguir denunciando los abusos, nuestra participación en redes de apoyo y solidaridad, nuestro cuidado para proteger los derechos civiles, …) alentando también la formación de  plataformas que irrumpan en el sistema político ofreciendo nuevos horizontes y alternativas.

 

Algunas cosas que nos parecen significativas son:

Que seamos en común:

· en común ponemos nuestros bienes y necesidades, lo cual nos permite sostenernos y poder ayudar a sostener a otros y otras, apuntalando ante algunos avisos de derribo de quienes son aún más frágiles que nosotras. Es curioso cómo este ser en común llama tanto la atención y provoca admiración a nuestro alrededor, aunque no arranque de otras, apuestas equivalentes.

· en común ponemos nuestras apuestas de ser y estar en cada lugar aunque luego cada una estemos de forma individual desde lo que es y su momento: el refuerzo escolar, las clases de español, el grupos de derechos civiles, los ritmos de resistencia, los espacios de autoformación,…

· en común con otras (sobre todo mujeres, proféticas, provocadoras, cuestionadoras, reflexivas, persistentes, solidarias, coherentes, más mayores y más jóvenes que nosotras,..) tratamos de poner luz a este tiempo que quiere alumbrar vida pero que aún no sabe bien cómo y nos ayudamos a estar alerta a tener las lámparas llenas de aceite

· en común con la ciudad, en el momento en el que las iniciativas políticas reclaman lo común, los comunes,…apoyando y acompañando a quienes concretan estas iniciativas con apuestas políticas con la marca “en común”.

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Es significativo que vivimos ligeros de equipaje, no nos hemos cargado con estructuras, proyectos o decisiones que no pueden revertirse si así lo reclaman los tiempos. A lo más nos apoyamos en un pequeño local, que mantenemos con nuestros ingresos y algunos donativos, donde llevamos a cabo las actividades que impulsamos específicamente nosotras.  Eso nos permite ir en cada momento discerniendo, sin grandes ataduras, si sigue teniendo sentido mantener las cosas que vamos haciendo de la misma manera o no. Por ejemplo, ya vamos viendo que seguir manteniendo las clases de español para extranjeros en nuestra ciudad, con las personas como las que hemos ido acompañando estos años, ha perdido sentido porque unas ya se manejan y no ven aliciente a mejorar su lenguaje mientras no mejoren sus posibilidades de sobrevivencia y, otras, porque viven nómadas siguiendo el calendario de las siembras o las recolecciones…

Es significativo que vivamos al día, no solo en nuestros medios de vida sino en la presencia que vivimos y proyectamos; y con la rapidez con la que pasan las cosas y los movimientos de las personas. Eso nos hace estar constantemente en cambio. A veces una querría tener más planificado o claro el futuro, saber que en algo concreto va a poder apoyarse, reclinar la cabeza,… pero al tiempo todo se mueve y hay que desperezarse. Aprendemos de muchas mujeres y hombres de nuestros contextos que viven en provisionalidad no tanto por elección sino porque así les sobreviene la vida y tratamos de encontrar con ellos lo que de este tiempo pueda ser oportunidad para vivir con frescura, con novedad y con esperanza la vida cotidiana. Forma parte de eso poner la vida en el centro, los cuidados en nuestras redes de amistad, en los duelos y pérdidas, en las apuestas comprometidas,…  intentando que sea algo mutuo.

Es significativo formar parte de la levadura con otros y otras que también son fermento en esta sociedad, nos corrige de miradas cortas y rigideces, nos libera y nos pone en escenarios de cambio y movimiento y también, de alguna manera, nos hace vivir la fecundidad de otros. Por ello, nos hemos ido haciendo parte de esta corriente junto a otras personas y muchos jóvenes, antes en la red de apoyo a personas sin papeles, luego en los ritmos de resistencia, en el grupo de derechos civiles, en un proyecto de autoformación política y social que se llama «nociones comunes», formar parte de un grupo de autoconsumo por la soberanía alimentaria…..cada cual en aquello que se ve más capaz y con mayor posibilidad de aportar… Todos son espacios cambiantes que mutan a otras realidades o desaparecen a medida que cambia el contexto, el momento,…

Para ello creemos en la iniciativa personal, en la propia fecundidad, hacer experiencia cada uno y cada una y creer en las propias opciones, gestarlas, cuidarlas, compartirlas, contagiarlas… reconocer que esa iniciativa ya es colectiva y común porque en mi ya está esa dimensión del común como parte radical de mi persona, que en todo caso entre todas podemos corregir en ocasiones,… o, rectificar rumbos…

Es significativo reconocer también que esa iniciativa personal que construye

el común nos haya traído a la comunidad la presencia en Abobo (Etiopía) cuando durante tanto tiempo hemos dicho que nuestro norte es el sur. Es algo nuevo el considerar aquella presencia tan lejana de una de nosotras como presencia del común. Nos tratamos de apoyar y de compartir, de estar al tanto y sabernos unidas en la globalidad de lo que somos. Acá nos recuerda que el mundo es más amplio que lo que desde aquí se percibe, mantenemos viva la urgencia por los últimos de la tierra conscientes de que mucho de lo que allá les sucede se decide muy cerca nuestro. Y allá, estando tan lejos, significa formar parte  de un proyecto de vida, de una forma de entender la presencia y la espiritualidad. Allá se agradece formar parte de una comunidad que les abre al mundo, a las distintas realidades que vivimos unas y otras pero que son interdependientes. Nos comunicamos lo esencial de la vida compartiendo más allá de un cotidiano diverso: caminos, búsquedas, sentido y sinsentido y esto es riqueza, es fraternidad

Felipe Soret
(comunidad Adsis
en Zaragoza)

 

No somos islas

Aunque a veces podamos sentirnos alejados. Aunque a veces pueda pesar un poco de soledad o de incomprensión. Aunque la comunicación sea una asignatura que no se aprende más que día a día, y con cierta dificultad. Pero, con todo, no estamos solos. Nos une la tierra subterránea. Nos unen puentes, a menudo indestructibles. Nos une, desde la fe, un Dios que late en cada entraña haciendo muy posibles los encuentros. Nos une la sed de amor, y la capacidad de amar. Somos tierra que puede ser hollada por mil pies. Y eso es muy buena noticia.

Fuente original: pastoralsj

Cuidar el suelo que te alimenta

Y te sostiene y te une a tus raíces. Todavía recuerdo lo que decía un inmigrante africano “llevo meses viviendo en Europa y sin pisar la tierra”.

 

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El caso es que estamos en el típico Año Internacional de los Suelos y ni nos habíamos enterado casi. Yo en su día estudié Edafología y te haces idea de su complejidad, variedad e importancia. Luego te enteras que todos en la Humanidad dependemos de esa fina capa de tierra fértil que cubre las rocas continentales (no muchos centímetros normalmente) y que nos da de comer no sin esfuerzo de los muchos que la trabajan. Y claro, descubres que también la erosión y los malos usos del suelo fértil lo están dañando y que corremos peligro de más hambre.

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Mira este video de dos minutos, muy clarificador:

El suelo nos da de comer pero también la vegetación con la que nos vestimos (algodón por ejemplo), nos curamos (plantas medicinales), nos calentamos o fumamos… El suelo conserva la biodiversidad y ayuda amortiguar el cambio climático. El suelo nos gestiona el agua…

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Pero el suelo es un recurso No Renovable, al menos fácilmente. Hoy urge conservar los suelos fértiles y regenerar todo lo que se pueda con nuevas prácticas agrícolas y de manejo del terreno (ganadería, turismo, urbanización…). Como podéis imaginar cuesta siglos crear buen suelo y sin embargo es fácil perderlo en unas horas….

Os invito a conocer la web de la FAO (que no lo hace siempre mal) en:

Y para ver que sí hay gente proponiendo soluciones, incluso en la Administración, una propuesta de la FAO es la Alianza Mundial por el Suelo. La alianza se ocupará de cinco pilares de acción fundamentales:

1- Promoción del manejo sostenible del recurso suelo para promover su protección, conservación y productividad sostenible;

2- Fomento de la inversión, la cooperación técnica, las políticas, la concientización, educación, capacitación y la extensión sobre los suelos;

3- Promoción de la investigación y el desarrollo edafológico focalizado y centrado en las brechas y prioridades que se hayan identificado y las sinergias con acciones relacionadas con la producción, desarrollo ambiental y social;

4- Mejoramiento de la cantidad y la calidad de los datos e información edafológica: recolección de datos (generación), análisis, validación, presentación de informes, monitoreo y su integración con otras disciplinas;

5- Armonización de los métodos, medidas y los indicadores para el manejo sostenible y la protección del recurso suelo.

 

Y si sois vaguitos y no habéis entrado en la web de la FAO, que tiene infografías bien didácticas (atención educadores) podéis leer estos datos finales sobre suelos y cambio climático.

Un saludo.

 

Los cambios de uso del suelo y el drenaje de suelos orgánicos para la agricultura son responsables de cerca del 10 % de todas las emisiones de gases de efecto invernadero. Se estima que a causa del drenaje, las turberas son actualmente el tercer mayor emisor de gases de efecto invernadero. Se estima que los suelos pueden capturar alrededor de más del 10 % de las emisiones antropogénicas. Las emisiones de gases de efecto invernadero de la agricultura, la silvicultura y la pesca casi se han duplicado en los últimos 50 años, y podrían aumentar un 30 % adicional en 2050, si no se realiza un esfuerzo mayor para reducirlas. Las emisiones generadas durante la aplicación de fertilizantes sintéticos supusieron el 14 % de las emisiones en la agricultura en 2012, y son la fuente de emisiones agrícolas de más rápido crecimiento, tras haber aumentado un 45 % desde 2001. Las turberas y suelos orgánicos contienen casi el 30 % del carbono del suelo en el mundo, pero cubren sólo el 3 % de la superficie terrestre del planeta. La retención de carbono en el suelo aumenta la capacidad de los suelos para mantener la humedad, resistir la erosión y enriquecer la biodiversidad de los ecosistemas, lo que ayuda a los sistemas agrícolas

¡¡Feliz descanso veraniego!!

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Pedro Jiménez

Biólogo y cura Adsis