La basura será verdura

Me preocupa el despilfarro alimentario. Desde principios de esta década se está generando mucha información para denunciarlo. Así, ya sabemos que entre un 30 y un 50% de los alimentos producidos acaban en la basura; sabemos también que si el desperdicio de alimentos fuera un país, sería el tercer mayor emisor de gases de efecto invernadero; y que todo esto sucede mientras 815 millones de personas pasan hambre y el planeta sigue calentándose.

Pero no solo me preocupa la cantidad de alimento que no se aprovecha, también me preocupa, y mucho, el tratamiento que se hace de esta cuestión. Pareciera que solo hay dos culpables: al inicio de la cadena alimentaria, las y los agricultores que tiran sus tomates y mandarinas para que suban los precios y forrarse, y en el otro extremo, las y los consumidores, una pandilla de derrochadores sin conciencia. El actor que los conecta, los supermercados, sale prácticamente inmune.

Los datos que se manejan no son fiables, nadie audita el porcentaje que lanzan los supermercados pero no solo se trata de quién despilfarra más sino de qué factores lo provocan. Y es ahí donde queda claro que, en este sistema alimentario actual, el poder que ejercen los supermercados como amos y señores de la distribución, es el mayor responsable del problema.

Por un lado, porque marca los precios al sector productivo, tan bajos, que finalmente a este no le sale a cuenta ni vender, o bien porque marca estándares muy rigurosos que, como me contaba un payés de El Prat, provocó que ningún súper le comprara una magnífica campaña de calabazas por ser más grande de la norma. Por otro, porque además de haber hecho desaparecer al pequeño comercio donde era fácil comprar al detalle, cantidades precisas y sin envases, es un estimulador nato del compre dos y llévese tres o del paquete maxiahorro que, o no acabamos consumiendo o nos enferma de obesidad.

Tantas campañas centradas en culpabilizarnos no creo que sea casual. Con el alma en un puño cuando tenemos que tirar comida, nos cuesta mucho señalar con el dedo que la inmoralidad está básicamente en el sistema y sus grandes beneficiados. Nos tiembla el pulso si queremos explicar que la basura llegó de la mano de la alimentación industrial. Además, ver que la verdura y la fruta es algo que se puede echar a perder, de alguna manera, les está haciendo perder valor y lo que gana reconocimiento y adeptos es el alimento procesado que “nunca caduca”. Y ya verán como en breve tendremos campañas de la industria alimentaria con “alimentos contra el despilfarro” o nuevos transgénicos para obtener frutas y verduras no perecederas.

Pero si hay alimentos inmortales es porque no están vivos. Es una alimentación que se aprovecha del miedo a la muerte, en lugar de re-enseñarnos que es la muerte la que nutre la tierra de materia orgánica donde crecerán nuevos alimentos en un círculo infinito y virtuoso. Las campañas contra el despilfarro deberían centrarse en promover otra manera de consumir, con alimentos frescos, ecológicos, de proximidad.

Mortales y que deben volver a la tierra.

Fuente original: Palabreando

 

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Pedro Jiménez

Biólogo y cura Adsis

Para una navidad sostenible y alegre

Nos hacemos eco de estas indicaciones propuestas por la Comisión -Diocesana de Ecología Integral:

Se consciente de lo que celebras y procura vivirlo con alegría y Fe. Ayuda a los demás a entender el sentido de la Navidad y a vivir estas fechas con esperanza y amor. Apoya las celebraciones litúrgicas cercanas.

Decora tu hogar de forma sostenible, reutilizando materiales reciclados y procurando que tengan certificado de sostenibilidad y si lo riegas y cuidas con cariño, para que mantenga la humedad, podrás donarlo posteriormente a los viveros municipales o trasplantado en un entorno natural adecuado. Recuerda que el acebo y el musgo son especies protegidas y su uso está prohibido, no cortes ramas o plantas.

Cuida el alumbrado navideño. Usa luís de bajo consumo (led, microbombillas) y enciéndelas solo mientras haya gente presente. Aydurarás a reducir el consumo eléctrico y la contaminación lumínica.

Cuida mucho el ruido que generas. tus silencios son tan importantes como tus palabras. Procura que el sonido que produces sea armonioso, elige bien las palabras, que transmitan paz y alegría. Acuérdate de experimentar el silencio. Dios se hace presente cuando le buscamos.

Consume responsablemente, compra y/o regala solo lo necesario y procura que sean productos sostenibles, de temporada, de producción local o de comercio justo. No te olvides regalar tu tiempo y tu cariño.

Comparte con los que menos tienen en tu barrio. Dona objetos que no uses o comida, siempre que estén en buen estado. Dios se hace presente en medio de los más necesitados y la dignidad de los demás es tan importante como la tuya.

Recicla adecuadamente todos los residuos que generes, siempre que no puedas darle otro uso. Sobre todo no tires comida si esta es todavía consumible. Reutiliza las sobres con recetas creativas o dónala.

Reduce tus desplazamientos en coche y usa el transporte público o medios ecológicos. Procura organizar tus encuentros en zonas de fácil acceso a este tipo de transportes.

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Pedro Jiménez

Biólogo y cura Adsis

Mensaje ante la jornada mundial de oración por el Cuidado de la Creación.

La Comisión Episcopal de Pastoral Social hace público un mensaje con motivo de la Jornada mundial de oración por el cuidado de la creación con el título, “Por una ecología integral“. La Iglesia celebra esta Jornada, instituida por el papa Francisco en 2015, el viernes 1 de septiembre.

Por una ecología integral

MENSAJE ANTE LA JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN
POR EL CUIDADO DE LA CREACIÓN

 (Septiembre de 2017)

El pasado 24 de mayo se cumplían los dos años de la publicación de la encíclica “Laudato si” del papa Francisco sobre “el cuidado de la casa común”. En la misma, el Santo Padre aborda los principales problemas sobre la relación del ser humano con sus semejantes y con la naturaleza. Para hacer frente a la degradación del ambiente, al agotamiento de las reservas naturales y a los perniciosos efectos de la contaminación ambiental es necesaria una respuesta decidida y urgente de creyentes y no creyentes.

Entre otras cosas, el Papa nos invita a todos los hombres y mujeres del mundo a practicar una “ecología integral”, asumiendo las responsabilidades personales y comunitarias en el progresivo deterioro del medio ambiente durante los últimos años. Todos hemos de tomar conciencia de que el gran crecimiento tecnológico de las últimas décadas no ha estado acompañado de un desarrollo del ser humano en responsabilidad, valores y conciencia.

Como consecuencia de una libertad mal entendida, de la búsqueda ciega del egoísmo y de las necesidades inmediatas, el hombre de hoy está “desnudo y expuesto a su propio poder, que sigue creciendo, sin tener los elementos para controlarlo. Puede disponer de mecanismos superficiales, pero podemos sostener que le falta la ética sólida, una cultura y una espiritualidad que realmente lo limiten y lo contengan en una lúcida abnegación”[1].

El ser humano, creado a imagen y semejanza de Dios, recibió del Creador el encargo de dar nombre a las demás criaturas y de cuidar la creación, pero sin olvidar que él no es Dios y, por tanto, no puede pretender ocupar el lugar que sólo a Dios le pertenece. Por ello, ha de actuar en todo momento desde una actitud de humildad, escuchando a Dios y poniéndose al servicio de los demás y de la misma creación.

Cuando el cosmos y la naturaleza son contemplados sin referencia a Dios y sin tener en cuenta las necesidades de los hermanos, pueden llegar a concebirse como un depósito, del que se pueden extraer sus riquezas de acuerdo con los egoísmos desmedidos de los individuos de cada continente. Ante estos abusos, la creación protesta a través de fenómenos naturales extraordinarios y por medio de los desastres ecológicos. Estas manifestaciones violentas de la naturaleza nos están indicando que es necesario respetar la creación y no manipularla.

Mirada creyente

Los cristianos, desde nuestra fe en el Creador de todas las cosas, además de valorar y proteger la creación, estamos invitados a promover en la sociedad una mayor atención hacia la misma, evitando reducirla a puro ecologismo, fomentando los comportamientos éticos y actuando siempre desde una libertad responsable. Cada día es más urgente que escuchemos a la creación, que narra la gloria de Dios, y que escuchemos también a Dios, que habla a través de las obras de sus manos. Frente a quienes consideran el cosmos únicamente desde su materialidad, sin valorar su belleza y sin considerar su referencia al Creador, los cristianos somos invitados a contemplar todo lo creado como un espejo, en el que se refleja la bondad, el amor y la belleza de nuestro Dios.

La confianza y la escucha del Creador implican un modelo de relaciones entre los seres humanos y la naturaleza que hagan posible contemplarla no sólo como obra de Dios, sino como casa y hogar para todos los seres humanos. En este sentido, si no crece el amor entre todos los habitantes del planeta, será imposible movilizar la voluntad humana para atajar el deterioro de la creación y la destrucción de la misma.

La respuesta a la crisis ecológica y la protección del medio ambiente hemos de situarlas dentro de la historia de amor que comienza con la creación y que tiene su desarrollo a lo largo de los tiempos hasta llegar a su cumplimiento en Cristo. Esta historia de amor exige la responsabilidad humana que, al mismo tiempo que nos permite asumir nuestras diferencias con la naturaleza, nos lleva a la convicción de nuestra pertenencia a la misma.

Para avanzar en esta responsabilidad con relación a la creación, entre otras cosas, es preciso un diálogo franco y abierto que ayude a la superación de los intereses egoístas sobre la cuestión ecológica. En este diálogo con los creyentes de otras religiones, con los gobiernos de las naciones y con las instituciones sociales, los cristianos hemos de ser los primeros en asumir que la fe en Jesucristo nos ofrece fundamentos extraordinarios para la práctica de una ecología integral y para el desarrollo pleno de la humanidad. “Será un bien para la humanidad y para el mundo que los creyentes reconozcamos mejor los compromisos ecológicos que brotan de nuestras convicciones”[2].

Conversión ecológica

Pero, además de valorar la importancia del diálogo, todos los habitantes del planeta hemos de progresar en una sincera “conversión ecológica”, asumiendo que el cuidado de la casa común exige un cambio profundo de aquellos criterios, tan arraigados en la cultura actual, que favorecen el consumismo y la búsqueda de los propios intereses, olvidando la dimensión espiritual de la persona y las necesidades de nuestros semejantes.

Esta conversión ecológica, que ha de concretarse en el uso moderado de bienes materiales, en el control de los gastos superfluos y en la atención de los más frágiles, exige un cambio efectivo de mentalidad y de estilo de vida, en las opciones de consumo y en las inversiones, escuchando la voz del Creador, buscando la verdad y trabajando por el bien común[3].

Para que los cristianos y los restantes seres humanos no olvidemos nuestra responsabilidad en el cuidado de la casa común y podamos renovar la adhesión a la propia vocación de custodios de la creación, el Santo Padre, en comunión con las Iglesias ortodoxas, nos convoca cada año, el día 1 de septiembre, a celebrar la Jornada Mundial de Oración por el cuidado de la Creación. En este día, especialmente, estamos invitados a invocar la ayuda del Señor para la protección del medio ambiente y a pedir su misericordia por los pecados contra el mundo en el que vivimos.

Los Obispos de la Comisión Episcopal de Pastoral Social invitamos a todas las comunidades cristianas a dar gracias a Dios por la armonía y perfección de la creación, y a elevar súplicas al Creador por la conversión de quienes, considerándose dueños y señores de la misma, abusan de sus recursos y se olvidan de los millones de hermanos que, en distintos rincones del planeta, sufren hambre, enfermedades y miseria debido a una mala distribución de los bienes de la creación, que Dios quiere que lleguen a todos.

Los Obispos de la Comisión Episcopal de Pastoral Social

[1] Francisco. Encíclica Laudato si, 105

[2] LS, 64

[3] cf. Encíclica Caritas in Veritate, 51

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Pedro Jiménez

Biólogo y cura Adsis

Entrevista a Pedro Jiménez: El avance de la ciencia y de la técnica no equivale al avance de la humanidad.

Pedro José Jiménez es biólogo y sacerdote, por este orden. Por eso la Laudato si’, la encíclica del papa Francisco sobre la Tierra como la ‘Casa común’ de los hombres y la naturaleza, aúna todo lo que más le gusta.

Lleva un ejemplar del documento encima, subrayado, con anotaciones y notas de colores pegadas en algunas de sus páginas. La ha leído muchas veces, con detenimiento y en profundidad, y pocas cosas se le escapan de su contenido. 

Pedro J. Jiménez es sacerdote de ADSIS, una comunidad que trabaja especialmente por los jóvenes y los pobres. Aunque nació en Pamplona, ha vivido en muchas ciudades y en Ecuador, por ejemplo, residió durante 5 años. El pasado año le enviaron a la diócesis de Valencia y desde entonces ejerce como párroco en la parroquia de Santa Marta.

Fiel a su compromiso con el medioambiente, es defensor de la agricultura ecológica y del comercio justo, procura no comprar productos en envases de plástico y en su parroquia utiliza energías alternativas.
Durante este curso, el sacerdote ha participado en el ciclo de conferencias que Cáritas Diocesana de Valencia ha ofrecido a las parroquias para sensibilizar a la comunidad cristiana de la importancia de cuidar la ‘Casa Común’.

PARAULA ha hablado con Pedro J. Jiménez que ofrece a los lectores algunas de las claves de la Laudato si’ para su lectura este verano.

-¿Por qué es tan importante este encíclica, que pese a ser del 2015 todavía está en plena vigencia?
-La encíclica Laudato si’ es profética porque coloca a la Iglesia por delante de otras voces en el tema del medio ambiente y las crisis ecológicas. Y lo más valioso es que hace una síntesis ligada a la pobreza, ya que tiene las mismas causas.

Este salto es muy importante porque parecía que el tema medioambiental era patrimonio exclusivo de colectivos ‘progres’ o ‘hippies’ y no tenía mucho que ver con el compromiso cristiano, pero el Papa va mucho más allá y afronta el tema desde la síntesis de que pobreza y degradación del plantea son el mismo problema.
A veces, en los países subdesarrollados los pobres son pobres porque les han robado las tierras. Tenemos que proteger la tierra y a la gente que la trabaja, porque si no se irán a las ciudades y crecerán los cinturones de pobreza.

El análisis del Papa en esta encíclica es un salto adelante. En este momento de crisis de valores, la Iglesia tiene algo que decir, es nuestro análisis particular desde el punto de vista del Evangelio. El Papa se moja y habla bien claro de muchas cosas.

– Desde el principio el Papa realiza una radiografía de los problemas más importantes del planeta como el cambio climático, la escasez de recursos naturales… ¿Es tan grave la situación?
-Nuestro planeta Tierra es la ‘Casa común’ para más de 7.400 millones de personas. Pero esta Casa está muy deteriorada. Sus cimientos están afectados por una profunda crisis de valores. El individualismo, la codicia, el consumismo, la indiferencia, la competitividad… la están destruyendo.

El deterioro de los cimientos provoca graves daños estructurales en la Casa y el principal de todos es el surgimiento de un sistema económico que empobrece y excluye a quienes viven ahí.

La Casa también tiene graves defectos de accesibilidad y no todas las personas pueden acceder a alimentos, agua potable, sanidad, educación, vivienda digna, seguridad, refugio, etc.

Y por último el estilo de vida, el modelo de producción y de consumo provoca tal cantidad de residuos contaminantes, y tal deterioro medioambiental que amenaza seriamente la vida en nuestro planeta.

– Vaya panorama más desolador…
– Si, por eso no podemos quedarnos de brazos cruzados. Podemos poner en práctica valores humanos y actitudes que saneen esta Casa, construir una economía solidaria que ponga a las personas en el centro, que cree oportunidades laborales para todos y cuide el medioambiente. Y también podemos adoptar hábitos y estilos de vida responsables y sostenibles.

-¿Qué papel juega la tecnología en todo el problema ecológico?
-Cuando el Papa se mete más a fondo a analizar las causas del problema medioambiental, en el capítulo III, incide en las filosofías que hay detrás y que favorecen esta situación como el materialismo, el relativismo moral o situar al hombre en centro de todo… que generan daños en la humanidad y en la creación.

Y habla del paradigma tecnológico. Las nuevas tecnologías facilitan la vida, pero no solucionan los problemas. Tenemos mucha tecnología pero no somos capaces de acabar con el hambre en el mundo. Y es que el avance de la ciencia y de la técnica no equivale al avance de la humanidad y de la historia.

Una reflexión muy interesante que hace el Papa es que la fe en Dios se ha sustituido por una fe ciega en que la tecnología nos va a resolver los problemas y Francisco nos advierte de que la tecnología solo la puede usar quien la tiene.

El Papa apuesta por el trabajo como una de las posibles soluciones para acabar con el hambre, proteger el medioambiente y potenciar la dignidad de la persona.

-En el capítulo IV de la encíclica trata el concepto de ecología integral, ¿por qué cree que es una de las propuestas más significativas del Papa?
– Se refiere a una ecología que integre también la dimensión cultural, moral, espiritual, filosófica y religiosa… que englobe todas las dimensiones de la persona, porque la ecología es una ciencia en sí misma. El Papa propone integrar esta ecología en la vida cotidiana y habla del compromiso personal que debemos asumir todos. Es decir, se pueden solucionar los problemas ecológicos no solo a nivel internacional o de Naciones Unidas, también a nivel municipal y local, se pueden tomar medidas en las ciudades, en las viviendas, en los barrios y en los transportes. Es de justicia que lo hagamos, sobre todo por los que vienen detrás, sino ¿qué Tierra les vamos a dejar?

– ¿Quiere decir que el Papa nos anima a los cristianos realizar un cambio en nuestra forma de relacionarnos con el medio ambiente?
– Efectivamente. Francisco incluso va más allá y habla de ‘conversión ecológica’. Directamente recomienda estilos de vida austeros y considera que el mundo necesita más sobriedad, sin perder la libertad. Es necesaria una vida más sobria que tenga en cuenta a los demás, como el lema de la campaña institucional de Cáritas de hace unos años ‘Vive sencillamente para que otros, sencillamente, puedan vivir’. Como cristianos debemos mejorar nuestro estilo de vida, incluyendo estas consideraciones.

-¿Cómo se consigue este nuevo estilo de vida?
– Pues por ejemplo, no cayendo en el consumismo. La familia y la educción cristiana juegan un papel muy importante, porque en la familia se aprende a mirar por el bien del grupo, a pedir, a compartir, a agradecer, a pensar en el otro… Y lo que sirve para vivir en mi casa , en mi domicilio, también sirve para vivir en la casa común a la que hace referencia la encíclica.

-El Papa en esta encíclica también realiza una importante labor de denuncia…
– Habla mucho de corrupción y en el capítulo V, por ejemplo, lamenta que después de la crisis hemos perdido la oportunidad de hacer las cosas de otra manera. Francisco denuncia que la clase política y la banca se acusan unos a otros, pero no resuelven los problemas. Es necesaria no sólo una economía más justa, sino una clase política más honesta, que se pueda llegar a pactos de estado a largo plazo en los temas importantes que afecten a todos y que se acabe con el cáncer de la corrupción.

El Papa también destaca el papel de la sociedad sobre nuestros políticos, ya que les debemos pedir y exigir siempre esta honradez y que no primen los intereses electorales del momento.

La ‘transición energética’ (hacía las energías renovables) es un concepto muy moderno que utiliza el Papa en esta encíclica. Pero también denuncia, por ejemplo, que las convenciones del clima las controlan las petroleras, por lo que hay muchos intereses que presionan a los gobiernos, que en lugar de velar por el bien común, legislan a favor de las grandes compañías y corporaciones.

Sí, el Papa habla de los temas candentes, la corrupción, la burbuja financiera, la agricultura sostenible, el impacto ambiental, desea un verdadero progreso, que nos sirva a todos y pide audacia y creatividad para resolver los problemas.

– ¿Qué medidas concretas podemos incorporar en nuestro día a día para convertirnos al verde como nos pide Francisco?
– Podemos empezar por cambiar nuestros estilo de vida y de consumo, no malgastar el agua y la luz o no despilfarrar alimentos. Como consumidores tenemos bastantes opciones para elegir. Por ejemplo, comprar alimentos que no estén envasados en plásticos, utilizar coches híbridos o el transporte público, utilizar energías renovables, o confiar en la banca ética… podemos ir dando pasos personales para ir convirtiéndonos al verde.

El Papa afronta el tema desde la síntesis de que la pobreza y la degradación del planeta forman parte del mismo problema

– Pero mucha gente piensa, que estos gestos individuales no van a solucionar los problemas del planeta…
– Como cristianos tenemos que realizar signos de cambio y ser testimonio para que otros hagan lo mismo. Debemos realizar pequeños gestos para ser como lucecitas para los demás, como ha hecho el papa Francisco desde que fue elegido pontífice.

Además la Iglesia siempre ha sido puntera, cuando no había hospitales, los creaba y curaba a los enfermos. Y las parroquias han tenido un papel fundamental, por ejemplo, en el nacimiento de las cooperativas agrarias, que en muchos casos las han fundado sacerdotes.

Es verdad que hay mucha gente pesimista en el tema de la crisis ecológica, pero el mensaje que nos transmite el papa Francisco es que no debemos perder la esperanza. No nos rindamos, el planeta nos necesita.

Entrevista realizada por la revista / web Paraula: Paraula

Hora del Planeta. Apúntate ahora al mayor movimiento en defensa de la Naturaleza

¿Qué es la Hora del Planeta ?

La Hora del Planeta es una campaña de WWF que empezó en 2007 en Sidney, Australia, con el gesto simbólico de apagar la luz durante una hora como muestra de la lucha contra el cambio climático. Diez años después,  se ha convertido en la mayor iniciativa mundial en defensa del medio ambiente y una llamada a movilizarse y a actuar de forma constructiva en defensa de nuestro amenazado Planeta.

2016 ha sido el año más cálido registrado desde 1880. Y desde que comenzó este siglo, cada año ha batido el récord de temperatura del anterior. El cambio climático es ya evidente en todo el Planeta y especialmente en regiones como el Ártico. Pero al mismo tiempo hay razones para el optimismo, el 4 de noviembre de 2016 ha entrado en vigor el Acuerdo de París para frenar el cambio climático. Este acuerdo mundial marca un punto de inflexión y el comienzo de una gran transición global hacia un desarrollo y una economía limpia y baja en carbono.

Muchos avances están ya en marcha y son la prueba de que hemos iniciado este camino sin retorno: China ha paralizado la construcción de centrales de carbón, algunas compañías aseguradoras, ciudades, bancos y fondos de inversión han dejado de invertir en combustibles fósiles, el coche eléctrico rueda ya con un futuro prometedor, cada vez más países apuestan por energía 100% renovable… y los ciudadanos empujan con fuerza para acelerar este cambio. Gobiernos e instituciones, organizaciones, empresas y ciudadanos de todo el mundo se están movilizando y están trabajando para acelerar este cambio.

Este año con la Hora del Planeta queremos animar a toda la sociedad a sumarse a este gran movimiento, a hacerlo imparable y a evitar cualquier marcha atrás.

El próximo sábado 25 de marzo, de 20:30 a 21:30, apaga la luz

 

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Pedro Jiménez

Biólogo y cura Adsis

Laudato Sí, resumen audiovisual

 

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Pedro Jiménez

Biólogo y cura Adsis

Red de parroquias sostenibles (RePaSos)

Conociendo a fondo la encíclica de Francisco “Laudato sii” y empezando el año 2017 no queda más remedio, si eres cristiano, que movilizarse en verde. Lo contrario es quedarse al margen del Reino que crece, del plan de Dios (ni más ni menos) para nuestro tiempo; o dicho de otra manera, es ir junto a Trump y sus amigos quinquis poderosos (gringos, sauditas, rusos…) contra el resto de la Humanidad.

Así pues, además de lo que cada uno y su grupo pueda y quiera hacer, en nuestra parroquia Santa Marta de Valencia hemos empezado a dar pasos hacia una realidad de comunidad parroquial ecológicamente sostenible. Ya somos una parroquia pobre, de los pobres y para los pobres, gracias al trabajo de los que nos han precedido. Ahora además vamos a transitar hacia la sostenibilidad ambiental.

No es difícil, la verdad, es ponerse a ello. De momento, lo más fácil, el uso de papel reciclado/reutilizado y la separación de basuras (papel, plásticos y demás).

También el dinero lo vamos pasando de la banca que chupa sangre a la banca ética (hemos elegido de momento Triodos Bank, que es comercial pero con criterios éticos):

https://www.triodos.es

Y el paso que estamos dando estas semanas, el más bonito: dar portazo a Iberdrola y consumir nuestra electricidad a través de una cooperativa catalana (100 € hacerte socio cooperativista, con beneficios, reinvertidos en fuentes renovables, de más de un millón de euros en el primer semestre del año 2016) que nos asegura el origen sostenible de nuestra energía y nos busca precios incluso más bajos que las mafias de la energía.

Estamos en Som Energia. Merece la pena conocer su origen y planteamientos. Este video y su web son muy claros y sencillos de entender:

https://www.somenergia.coop

Y para no ir de francotiradores, vamos haciendo red, a nivel ciudad de Valencia (España) y a través de internet. Si quieres conocer y compartir lo que vamos avanzando entra en el grupo de Facebook (lo siento, estamos en esa mecánica, de momento no hay alternativa mejor) que se llama RePaSos (Red de Parroquias Sostenibles).

Seguro que juntos podemos animarnos y darnos ideas, con los italianos, rumanos y también a nivel intercontinental, con los amigos latinoamericanos…

Esperamos vuestras respuestas. Feliz 2017, el año de tu conversión ecológica, jajaja. Un abrazo.

 

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Pedro Jiménez

Biólogo y cura Adsis

 

2017, AÑO DE MI CONVERSIÓN ECOLÓGICA, DIA A DIA Y CON LATINOAMERICA

Sólo dejaremos de destruir la naturaleza –y de autodestruirnos–cuando nos dotemos de una nueva visión que nos haga conscientes de la dimensión sagrada de la naturaleza y de nuestro carácter plena y orgullosamente natural.

Así lo dijo, con voz profética, la EATWOT, la Asociación Ecuménica de Teólogos/as del Tercer Mundo, en su última Asamblea Mundial, en Yakarta, Indonesia, hace cinco años. Y lo razonó, breve pero enjundiosamente, en su documento, «Visión ecológica y supervivencia planetaria»(1).

El desafío sigue estando ahí, más vivo y urgente que nunca. La COOP21 de París no ha despejado las dudas, y la reducción de gases de efecto invernadero que ha de ser puesta en marcha para no sobrepasar el límite de los 2ºC a final de siglo, es de tal magnitud, que parece irrealizable. En efecto, para mantenernos en ese límite los países desarrollados deben reducir sus emisiones en un 70% (o un 85% si asumen el plus de su responsabilidad histórica) antes de 2050… Pero los datos actuales dicen (2) que al paso que vamos, ya en 2030 (a la vuelta de la esquina) habremos emitido todo el gas de invernadero «presupuestado» para 2050. ¿Estamos en un callejón sin salida, a la espera de programar una nueva Cumbre en la que reconoceremos estar mucho peor que en diciembre de 2015? ¿Será para entonces demasiado tarde ya?

A pesar de que la conciencia ecológica crece en el mundo, podemos decir que todavía no hay voluntad política en las sociedades ni en sus gobiernos, ni movimiento suficiente en la opinión pública para el cambio que necesitamos. Se puede decir que, mayoritariamente, seguimos siendo deudores de la vieja visión, la que causó el problema.

Todavía está ahí, activa y hegemónica. Y tiene razón la EATWOT: mientras sigamos viendo el mundo con esa vieja visión, no dejaremos esta cómoda y suicida actitud de depredar la naturaleza por un idolatrado supuesto «crecimiento económico».

Lo ha dicho también la Laudato Si’: hace falta una «conversión ecológica». Una conversión que llegue a ser una verdadera «revolución cultural», matiza el papa Francisco, y propone como eje operativo ese nuevo concepto que ha suscitado tan buena acogida, la «ecología integral», aunando lo social y lo político, lo cultural y lo personal, todas las dimensiones de la realidad, interrelacionadas y articuladas. Nuestra Agenda quiere sumarse a este clamor mundial, creciente, aunque todavía insuficiente.

Se suma al grito a los teólogos y teólogas del Tercer Mundo, especialmente de aquellos países que ya están sufriendo los efectos del calentamiento planetario con miles de refugiados climáticos –¡el grito de la Tierra al unísono con el grito de los pobres!–.

Y se suma también al clamor de la Madre Tierra, al de las selvas mutiladas, los bosques calcinados, los ríos contaminados, las montañas horadadas, los animales acorralados en su hábitat invadido y las especies en extinción… como consecuencia de las ambiciones desmedidas y egocéntricas de una especie que se ha autoproclamado diferente, superior, dueña de la creación, y que mira al resto de la Naturaleza como una simple despensa de «recursos naturales» al servicio del «desarrollo económico».

¡Urgente conversión ecológica! Descubrir que es una antigua manera de mirar el mundo la que nos está acercando al desastre, al ecocidio, al suicidio en definitiva. Mientras mantengamos la vieja visión reduccionista, dualista, antropocéntrica, utilitarista, desencantada, ignorante de las dimensiones profundas de misterio… seguiremos depredando la naturaleza y destruyendo nuestro hábitat. Es sobre todo cuestión de software, de visión, de ideas, de cambio de paradigma, de una nueva manera de entender el mundo y la vida, y a nosotros mismos dentro de ella. Desde la nueva visión de la ecología integral, desde sus nuevos presupuestos, hay que reconvertirlo todo: la sociedad, la economía, el sistema energético, el sistema de producción, el concepto de desarrollo, la educación, nuestros estilos de vida, el pensamiento y hasta la espiritualidad…

Un año más, grandes firmas latinoamericanas y mundiales nos acompañan con su palabra luminosa y fraterna sobre la necesidad de reconvertirlo todo desde la perspectiva de una ecología integral. Nuestra Agenda apuesta decididamente por esa ecología y entra de lleno a la tarea, poniéndose al servicio de los educadores, los militantes de la Causa de la Tierra y de los pobres, para, entre todos, ayudar a los lectores, a los grupos y comunidades, a asumir la Nueva Visión que nos permitirá amar a la Naturaleza como a nosotros mismos/as, y sentir su sacralidad como la nuestra propia.

Sólo podremos detener entre todos el desastre climático si, en un tiempo récord, logramos transformar la sociedad actual imprimiéndole una nueva cultura, profundamente ecocentrada. Nos lo ha dicho, con su vida y con su muerte mártir, la hondureña Berta Cáceres: ¡Despertemos, Humanidad, ya no hay tiempo! Es urgente cambiar de rumbo.

Pedro CASALDÁLIGA y José María Vigil

(1 )servicioskoinonia.org/relat/425.htm

(2) Associació de Naturistes de Girona, en esta misma Agenda.

Más documentación e información sobre la agenda en:

http://latinoamericana.org

 

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Pedro Jiménez

Biólogo y cura Adsis

Calor Infernal

¡Hola! Como en America estamos en verano, tiempo de vacaciones para muchos, podremos hacer un repaso en modo lúdico de las costumbres de nuestra vida que podemos mejorar para ahorrar energía y por tanto ayudar a “enfriar” el planeta.

Si eres consumista, vago o irresponsable no estarás leyendo esto, así que venga, manos a la obra:

  1. Piensa tres de estos consejos que no conocías y te parecen interesantes.
  2. Piensa tres consejos que sí conocías pero puedes realizar mejor.
  3. Piensa tres personas a las que puedes proponer mejoras en su estilo de vida, siguiendo éstos consejos (personas o lugares, por ejemplo, tu abuela, tu oficina, tu parroquia, tu tendero de barrio, el padre de tu novia…. seguro que le agradas… ¿o quizás mejor más adelante?).

Buen verano, también para los que no paran. Ahí van los famosos consejos (incluyen algunos trucos que podrías probar):

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Electricidad

Ajusta la potencia: La mayor parte de la factura eléctrica corresponde a la potencia contratada. Si en tu casa nunca saltan los plomos aunque tengas varias cosas encendidas entonces posiblemente tengas una potencia contratada que no necesitas.

Revisa tu factura: Comprueba y averigua que tipo de facturación te aplican y si es la más conveniente para ti. Muchas empresas ofrecen tarifas de discriminación horario que pueden ser más rentables, como tarifas que cobran mucho menos por el consumo nocturno, lo cual puede ser rentable según tu ritmo de vida. En las webs de Consumidores sueles poder encontrar una calculadora de tarifas para luz y gas.

Cooperativas de consumo: Existen cooperativas de consumo como Som Energía o Goenier en España, que tienen precios de consumo muy parecidos a las grandes compañías pero tienen una cuota fija mucho más baja, lo que premia el ahorro energético. Además aseguran que tu consumo proviene de energías renovables por lo que es una apuesta por un modelo energético sostenible, responsable y que reduce el poder de las grandes empresas.

 

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Pedro Jiménez

Biólogo y cura Adsis

 

Mensaje desde Marte

TU PUNTO DE VISTA PUEDE CAMBIAR EL MUNDO

¿Te preocupan las desigualdades, la injusticia y la pobreza en el mundo? ¿Eres capaz de plasmar tu opinión en un minuto? Participa en el Festival de Clipmetrajes de Manos Unidas realizando un vídeo de un minuto y únete a la lucha contra el hambre.

 

 

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Pedro Jiménez

Biólogo y cura Adsis