¿En qué creen los jóvenes que creen?

Una buena pregunta para abrir las Jornadas de Pastoral Juvenil Vocacional de la CONFER 2013. Vamos percibiendo cambios en la manera de vivir y comprender la fe de los jóvenes que son reflejo de la sociedad y la cultura que nos toca vivir, y que constituyen, en sí mismos, signos de los tiempos que tenemos la tarea de acoger e interpretar.

 

Una primera constatación es que el hecho de que una joven o un joven crea en Jesús no quiere decir necesariamente que crea otras cosas que tradicionalmente en nuestra cultura católica asociamos a la fe cristiana, y que se refieren a cuáles son las maneras correctas de hacer las cosas (grandes y pequeñas), a qué rutinas vivir en la vida cotidiana o a qué cosas priorizar en nuestra vida y en nuestro día a día. En esas cosas, los y las jóvenes que creen en Jesús (verdadera y auténticamente), se acercan bastante más a sus contemporáneos no creyentes que a creyentes de otras generaciones.

Hecha esta constatación, cabe preguntarnos si la Iglesia hoy y nuestras organizaciones eclesiales en particular estamos siendo capaces de relativizar creencias y modos de hacer que constituyen un verdadero filtro que deja fuera a jóvenes no por su experiencia o no de Jesús, sino por su capacidad de conformarse con otras creencias culturales que les son ajenas. Y si no, deberíamos buscar modos de solucionarlo.

Porque, si creemos de verdad en la novedad radical y permanente del Evangelio de Jesús y en la revelación progresiva de Dios por obra de Espíritu en la historia, hemos de acoger la maravilla de que aún no se ha inventado la manera  de vivir el seguimiento de Jesús entrado el siglo XXI, y que los y las jóvenes creyentes están llamados a romper los moldes en los que nosotros tendemos a encerrar al Dios que viene, cada día, a habitar entre nosotros.

 Cristina Menéndez

Reflexión

hemos de acoger la maravilla de que aún no se ha inventado la manera de vivir el seguimiento de Jesús entrado el siglo XXI

Cottolengo y residencia

Este verano, jóvenes de Donostia, Madrid, Valladolid y Bizkaia, voluntarios de  Fundación Adsis, disfrutamos de un campo de trabajo en Barcelona. Estábamos divididos en dos tareas distintas, ya que éramos bastantes. Algunos, iban a una residencia de ancianos y otros al Cottolengo, un hogar para gente con diversas discapacidades, dirigido por las hermanas del Padre Alegre.

En Cottolengo, trabajábamos de mañana y tarde, realizando distintas labores. La mayoría estábamos divididos en las cuatro plantas: mujeres, hombres, niños y niñas. En las dos últimas plantas viven los que tienen más dependencia y menos autonomía, a los que llaman niños no por su edad, sino por su condición y la necesidad de ser atendidos de una manera especial.

De esta manera acompañamos a los residentes, ayudando a cubrir sus necesidades básicas, como las comidas o  lavarles los dientes. Por ello, durante el día y en función de la planta, hablábamos con ellos, jugábamos a cartas, nos íbamos conociendo…y luego les dábamos de comer y cenar. En mi caso, tuve la suerte de ayudar a un niño en su rehabilitación con la fisioterapeuta, para aprender a caminar. También estuvimos trabajando en la cocina, jardín, almacenes…

Por otra parte, en la residencia de las Hermanitas de los Pobres solo aceptan a ancianos que no tienen suficiente dinero para poder pagar una asistenta en casa o una residencia privada. Este centro trabaja prácticamente de la misma manera que una residencia normal pero los ancianos no tienen que pagar nada y las Hermanitas de los Pobres consiguen lo que necesitan gracias a la Divina Providencia.

En el hogar de ancianos, de las Hermanitas de los Pobres, también trabajamos de mañana y tarde, ayudamos en todas las tareas posibles, como por ejemplo: ayudar en la cocina, ir con los ancianos a dar una vuelta por el centro de Barcelona, echar una mano a la fisioterapeuta en sus clases de gimnasia o colaborar con los ancianos con menos dependencia dándoles de comer, ya que sin nuestra ayuda no podían comer solos, por su cuenta.

Cottolengo: Contagiosas Sonrisas

Todo comienza un día en el que por “x” razones decides colaborar como voluntario con Fundación Adsis y reservar diez días de tu verano para ayudar a discapacitados en el Cottolengo del Padre Alegre (Barcelona). Pero no sólo eres tú el que estás tomando ésta decisión, sino que otras 28 personas, de ciudades como Bilbo, Donosti, Madrid o Valladolid, están comprometiéndose en el mismo proyecto.

Una vez allí la protagonista es la duda: “¿Qué voy a hacer?”, “¿Cómo reaccionaré?”, “¿Podré con la situación?”. Habíamos oído decir que no es fácil tratar con personas con limitaciones, así que algunos pensábamos “no podré con esto”, otros “no será para tanto”… pero en lo que sí que coincidimos es que el primer contacto, al no estar acostumbrados, sería chocante. Y así fue. A unos nos costó más, a otros un poco menos… pero todos juntos aprendimos a desenvolvernos: echando una mano donde se necesitara, dándoles de comer, lavándoles los dientes, cocinando, limpiando, escuchando, transmitiendo nuestra fuerza, nuestra energía y nuestras ganas, llenando las habitaciones de alegría, vitalidad y pequeños detalles que se veían recompensados con sonrisas.

Sonrisas, sí, con eso me quedo de la experiencia; esas contagiosas sonrisas de personas sencillas con miradas sinceras en momentos irrepetibles… me quedo con todo lo compartido, lo aprendido y también lo aportado.

Ahora, al echar la vista atrás, puede que como yo, estés pensando que esas razones y expectativas por las que te animaste, se quedaban cortas para todo lo que esta experiencia te ha hecho crecer… quizás te des cuenta de que puedes hacer mucho más de lo que pensabas (que lejos de esas dudas iniciales, te has superado); quizás vuelvas renovado (puede que algo haya tocado hondo en ti); quizás empieces a mirar a las personas de otra manera (que mires por dentro y empieces a fijarte en quién son en vez de en cómo son); quizás encuentres una vocación o puede que te animes a seguir con este tipo de proyectos; quizás te des cuenta de que has recibido, de personas con dificultades a las que “ayudabas”, mucho más de lo que has dado; quizás sientas que has dejado parte de tu corazoncito allí pero que has recogido otros 20000 trocitos que te han regalado… y es que seguro que TE HA CAMBIADO.

Sonia Alonso

Un camino de 13 años

Fue un verano, hace ya trece años. Todo comenzó en Ponferrada. Allí iniciamos un camino que nos llevaría, después de mucho andar, hasta Santiago. 

 

Éramos un grupo grande: unos de Lasarte, otros de Madrid, otros de Asturias, otros de Bilbao… incluso de Chile. Algunos nos conocíamos de anteriores campos de trabajo, de grupos de parroquia. Otros nos conocimos allí mismo, mientras caminábamos. Y mientras andábamos fuimos uniéndonos como grupo y conociéndonos como personas.

Fueron días de mucho caminar en pleno verano. Un verano gallego, con sus días de sol y sus días de lluvia. Caminando entre bosques, subiendo al Cebreiro, recogiendo tomates en Villafranca, visitando la residencia de ancianos de Sarriá y bailando “Paquito el Chocolatero” en la Plaza del Obradoiro, nada más llegar.

Y sin apenas percatarnos, han pasado trece años. Y trece años después, de nuevo, nos juntamos en Zaldu. No estamos todos. A algunos les hemos perdido la pista. Otros viven lejos. El lugar es distinto, pero las caras son las mismas. Trece años más tarde, muchas historias y momentos después.

Corren las fotos y las risas cada vez que uno se reconoce en su cara de adolescente. Se recuerdan chascarrillos y anécdotas. ¿Te acuerdas de aquella noche en que dormimos al aire libre? ¿Te acuerdas cuando dormimos en un mercado de ganado después de ver la final de Gran Hermano? Sí, también la vimos. Por aquel entonces era la gran novedad, la primera edición. En aquel camino nos dio tiempo a todo: a caminar en soledad, a compartir el camino, a sufrir por las ampollas y a divertirnos.

Y mientras se pasan las fotos y se recuerdan historias que estaban ya escondidas en los cajones de la memoria, uno se fija en cómo, entre las manos que pasan esas fotos, cada vez hay más anillos. De boda. ¡Qué rápido pasa el tiempo! Y entre las fotos y las manos, aparecen también unas manitas. Pequeñas e inocentes. Curiosas y aventureras. Unas manitas que se abren camino ante la mirada atenta de sus padres y de todo el resto del grupo. Como hace trece años, nosotros también abríamos nuestro camino. Paso a paso. Etapa a etapa. Hacia Santiago.

 

Y trece años después ...

de nuevo, nos juntamos en Zaldu.

Chavicar y Cocina Económica

En ocasiones la gente nos pregunta que por qué decimos ser voluntarios, por qué nos gusta compartir nuestro tiempo con la gente que lo necesita o por qué cambiamos unas vacaciones con los amigos por irnos a lugares en los cuales hay gente enferma, sin hogar, o simplemente en unas condiciones peores de las cuales nosotros nos encontramos… en definitiva, personas que por diversas razones han encaminado sus vidas de una manera distinta a la que realmente les gustaría.

El motivo es sencillo, no nos gusta que la basura de algunos sea el tesoro de otros, no nos gusta que existan pobres y ricos… no nos gustan las diferencias y no nos gusta discriminar. Por ello luchamos. Somos personas que consideramos que con granitos de arena se puede crear un montón, que con cada aportación, por muy mínima que sea, se consigue avanzar. Nos gusta luchar en contra de las injusticias sociales, nos gustaría terminar con ellas. Por ello aportamos nuestro granito de arena, para que exista una igualdad respetando las diferencias, ya que las diferencias son las que realmente hacen que cada persona sea única. Aportamos nuestro granito de arena para que esta utopía se haga realidad. Por ello y para ello, somos voluntarios.

Por todo esto, este año nuestro granito de arena se ha basado en un campo de trabajo en Logroño. Allí convivimos una semana con gente que se encontraba en una situación de exclusión social.

¿Qué hacíamos?

Estuvimos en dos sitios diferentes: Chavicar y Cocina económica. Chavicar es un pabellón de reciclaje, en el cual hay unos pocos trabajadores y unas cuantas personas en formación. Además se realizan rutas por Logroño y los alrededores, para recoger diferentes tipos de materiales para después poder reciclar. En Chavicar, realizábamos los trabajos junto a todos, como si fuésemos uno más.

La cocina económica, por otra parte, era un pequeño grupo de unas 10 personas, lo cual supone que era un grupo mucho más reducido que el que había en Chavicar, y la labor era montar piezas. Con estos nos sentábamos alrededor de una mesa y mientras hablábamos con ellos y compartíamos diferentes cuestiones, montábamos las piezas.

Además de estos dos sitios, los voluntarios comíamos en el comedor social de la cocina económica, para poder compartir la experiencia y poder ponernos en el lugar de todos ellos. Comíamos como unos más de ellos, compartiendo mesa y poniendo en común las diferentes cosas que queríamos contarnos los unos a los otros.

Pero lo más importante no es la labor que realizábamos allí, sino la compañía. Nadie es demasiado pequeño ni “pobre”, ni demasiado “especial”. Todos pueden poner sus “saberes” al servicio de otros. Esto fue lo que realmente nos ocurrió. Realmente nuestra ayuda en el campo de trabajo fue mínima, porque en tan poco tiempo apenas pudimos realizar actividades, ya que nos costaba más aprender que hacer. Pero teniendo esto en cuenta, nos dimos cuenta de que por mucho que fuese una pérdida de tiempo para ellos el tener que explicar cómo se realizaban las cosas, lo hacían encantados. Nos dimos cuenta de que en realidad lo que importaba no era la actividad, sino el pasar tiempo con ellos.

    En realidad, supimos que no éramos nosotros los que teníamos cosas que enseñarles, sino ellos a nosotros. Que todos teníamos diversas cosas que compartir los unos con los otros, y que ninguno era más que nadie.

    Pero lo que realmente más resaltaríamos de este campo de trabajo es lo bien que nos sentimos en él. El sentimiento de compañerismo que recibimos por parte de ellos hacia nosotros, sentir que contaban con nosotros como si fuésemos unos más, el cariño que nos cogieron, la confianza de contarnos sus experiencias y vivencias… Nos sentimos realmente integrados en un ambiente de gente que no conocíamos. Fuimos muy bien recibidos.

    Consideramos que este campo de trabajo nos ha servido para conocer una realidad que la mayoría de la sociedad hace como si no existiese, para compartir tiempo con esta gente. Además este campo de trabajo nos sirvió para conocer a diferentes voluntarios, ya que entre nosotros no nos conocíamos y poner cara a gente que al igual que cada uno de nosotros, está aportando en esta lucha. Por ello, nos ha servido para darnos cuenta, de verdad, de lo importante que sería que cada una de las personas del mundo, aportase un poquito.

    ¿Por qué no hacer que este sueño de convertir la utopía en realidad se haga posible? No aceptes la realidad tal cual se plantea, se puede crear una realidad diferente. Aporta tu granito de arena, ¡juntos podemos conseguirlo!

     

    Música

    Deserriko kantak” Eñaut Elorrieta

    El primer disco en solitario del cantante de Ken7 es un disco que habla del exilio, un exilio personal, político y social. Con letras de autores como Mario Benedetti, Joseba Sarrionaindia o Gabriel Aresti o Joan Oliver. Un sonido menos rockero y algo alejado de Ken7 hacen de este disco algo mucho más personal y que personalmente me ha gustado bastante. Un disco que aunque sea en euskera, muy recomendable para poder disfrutar.

     

    The electric lady” Janelle Monae

    Echas de menos a Lauryn Hill, a Prince… pues aquí tienes quien te puede quitar el mono. Janelle Monae es digna heredera del genio de Minneapolis, un disco muy ecléctico, con temas que pueden sonarnos a Morricone, a reggae, pero sobre todo a puro R’n’B . Un disco perfecto, para disfrutar de la gran voz de Janelle. Muy recomendable.

     

    Yeezus” Kanye West

    Si antes hablaba de R’n’B ahora hablo de rap, de uno de los artistas más importantes de este estilo. Pero un tipo que se lo cree y le da igual lo que opinen de él, disfruta que heblen de él, de lo que hace o deja de hacer (por ello que tiene un hijo con Kim Kardashian, busquen quien es por la red y ya sabrán porque lo digo). Activista del poder negro, en sus letras no se calla nada. Las producciones y colaboraciones van desde Daft Punk hasta Frank Ocean. Las dos primeras escuchas pueden ser algo dificultosas, pero en la medida de lo escuchas se mete en tu cerebro y no deja de sonar. Rap de calidad, para recomendar.

     

    El viaje del sonámbulo” La Sonrisa De Julia

    Después de 10 años y con el quinto disco bajo el brazo, este grupo que ya ha aparecido en algún otro comentario en esta sección. Me siguen gustando, del sonido del piano, a un sonido más guitarrero ahora su sonido a dado un paso adelante pero manteniendo la esencia, con algún que otro tema digno de una pista de baile y que en un concierto serán disfrutados por igual. Sus letras siguen siendo cargas de profundidad y de trabajo con otros. tengo que seguir recomendándoles, me siguen gustando y no puedo dejar de hacerlo.

     

    Sing to the moon” Laura Mvula

    La cantera de cantantes británicas es inagotable. El debut de esta chica es brutal. Una voz perfecta para el soul, pero igualmente para el R’n’B o incluso cercana a Bjork. Un disco perfecto de principio a fin (quizás uno de los mejores de esta sección). Nos la venden como la sustituta de Amy Winehouse, pero no lo es, ella es diferente. Escuchar este disco es una experiencia digna de grandes melómanos, una gran producción, una gran voz, y una gran compositora; lo tiene todo para que tenga un gran futuro por delante. Muy recomendable, no puedes dejar de escucharlo.

     

    Vergüenza torera” Rosendo

    Ya lo dije en otra ocasión, los viejos roqueros nunca mueren. Rosendo cumplirá 60 añazos el próximo 23 de febrero y sigue dando caña. Los riffs de guitarra siguen siendo marca de la casa, las letras nos hablan de una situación en España que da mucha vergüenza. Un disco que acaba de ser publicado, que he escuchado con atención y me ha encantado. Os lo recomiendo con fuerza, Rosendo sigue siendo el rey del rock urbano y creo que a estas alturas nadie le va a quitar el trono. Muy recomendable.

     

    Electric” Pet Shop Boys

    Si antes he hablado del trono del rock urbano, ahora hablo del rock del synth-pop. Un grupo que lleva desde 1981 entregando grandes y buenos discos, llega 30 años después reivindicando las pistas de baile. Este es un disco de reivindicación de las pistas de baile, de la música electrónica, al igual que Daft Punk lo ha hecho de la música disco de los 70 (cvomo ya he señalado). Puro Pet Shop Boys. Otro disco recomendable para los amantes de la electrónica y de las pistas de baile.

     

    Forței de muncă Camp Mongosesti

    M-am gândit îndelung cum să încep această istorisire, cum să relatez tot ceea ce s-a întâmplat timp de două săptămâni în campusul din Mogoșești și cum să exprim prin cuvinte tot ceea ce am descoperit în mine și în alți oameni din jurul meu în tot acest timp.

    Dacă stai și analizezi lucrurile, e simplu! Descoperi pe facebook un grup frumos care organizează activități pe timp de vară cu copiii și nu numai, le urmărești activitatea, te fascinează, te îmbie să-ți dorești să faci ceva productiv pentru tine și pentru alții într-o vară care pare un timp ocupat numai de plictiseală și te hotărăști să te înscrii! Afli că ești unul din voluntari, mergi la prima întâlnire de prezentare a asociației  și dacă ai mai participat la astfel de activități, ți se pare că nu e cu nimic diferit de ceea ce ai făcut până acum. Însă intervine momentul în care începi cu adevărat activitatea și totul se desfășoară altfel în ochii tăi. Tot ceea ce am scris până acum, am trăit eu vara trecută.

    Când am ajuns în campus, totul a început cu o reținere în cuvinte și gesturi manifestate de fiecare dintre noi. M-am simțit stânjenită și credeam că în două săptămâni nu o să reușesc să leg nici o relație de amiciție sau prietenie cu nimeni, mai ales să lucrăm împreună cu copiii. Dar ziua a doua a fost cu totul și cu totul surprinzătoare. După activitățile de dimineață cu cei mici, au urmat dinamicile. Nu îmi era clar înainte de campus ce înseamnă o dinamică și ce influență puternică are asupra gândurilor unei persoane. Ideea principală a fiecărei dinamici era să medităm la propria persoană, să o analizăm din toate punctele de vedere: al dorințelor, al sentimentelor, al frustrărilor, al împlinirilor etc. După care urma să împărtășim în grupuri mai mici de discuții tot ceea ce am meditat. Nepracticând acest lucru în nici o activitate de grup anterioară și nefiind tipul de om care să împărtășească altora ceea ce simte, m-am surprins pe mine însămi și am creat o legătură strânsă cu oamenii de lângă mine bazată pe respect și încredere.

      În ceea ce privește activitatea de fiecare zi cu copiii, aceasta a reprezentat pentru mine de-a dreptul o experiență nouă. Nu mai lucrasem până atunci cu un grup de copii și eram destul de reticentă în ceea ce îi privește însă energia și entuziasmul care le inunda trupul și sufletul, m-au făcut ca până la sfârșitul campusului să-i îndrăgesc și să-i apreciez.

      Foarte productivă mi s-a părut și ideea de a ne împărți responsabilitățile casnice pe grupuri. Astfel ne-am unit mai mult, am creat zi de zi un mediu plăcut pentru fiecare din noi și am învățat să ne asumăm noi responsabilități.

      Un ultim lucru care m-a fascinat în aceste două săptămâni a fost modul în care am îmbinat activitățile specifice unui campus Adsis și alte jocuri de relaxare care în fiecare seară reprezentau cel mai potrivit mijloc de a uita de oboseală și de faptul că trebuie să mai și dormim.

      Finalul acestei istorisiri nu poate fi altul decât unul plin de spirit pozitiv ca și fragmentele de mai sus. Cu toate că am în spate o oarecare poveste în ceea ce privește voluntariatul și ce înseamnă un ONG, am descoperit în oamenii din Adsis și în cuprinsul acestei asociații lucruri total diferite de tot ceea ce am trăit și realizat până acum. Spun asta pentru că lucrurile s-au legat într-un mod armonios foarte repede atât în ceea ce privește voluntarii, pe care îi apreciez din tot sulfetul, cât și responasiblitățile pe care le aveam. Am așteptat în subconștientul meu ca acest grup să intervină în viața mea încă de anul trecut când am aflat că el există și am sperat că oamenii pe care îi voi întâlni, lucrurile pe care le voi realiza mă vor determina să pun tot sufletul în următoarele activități și să-i pot numi ”a doua mea familie”.

       Alexandra Muscalu

       

       

      Campo de Mogosesti

      He pensado mucho cómo comenzar esta historia, cómo se relata todo lo que ha sucedido durante las dos semanas del campo de Mogosesti y cómo expresar en palabras todo lo que he descubierto de mí y en las demás personas de mi alrededor en todo este tiempo.

      Si te pones y analizas las cosas, ¡es sencillo!. Descubres por facebook un grupo majo que organiza actividades en el tiempo de verano con niños; sigues las actividades, te fascina, te empapa del deseo de hacer algo productivo para ti y para los demás, en un verano que parece un tiempo ocupado solamente por el aburrimiento y ¡te decides a inscribirte!

      Eres uno de los voluntarios, vas a la primera reunión de presentación de la asociación y si has participado en actividades parecidas, te parece que no hay nada diferente de lo que has hecho hasta ahora, pero llega el momento en el que empiezas de verdad las actividades y todo se desarrolla diferente ante tus ojos. Todo lo que he escrito hasta ahora me ha sucedido el pasado verano…

        Cuando he llegado al campo, todo ha comenzado con cautela en las palabras y los gestos manifestados por cada uno de nosotros. Me he sentido tímida y creyendo que en dos semanas no conseguiría crear ninguna relación de amistad con nadie, nada más allá del trabajo conjunto con los niños. Pero el segundo día ha sido totalmente sorprendente. Después de las actividades de la mañana con los más pequeños, han seguido las dinámicas. No tenía claro antes del campo qué significaba una dinámica y qué influencia tan fuerte tiene sobre los pensamientos de una persona. La idea principal de cada dinámica era el meditar sobre la propia persona, analizarla desde todos los puntos de vista: el deseo, los sentimientos, las frustraciones, logros,… Después seguíamos

        compartiendo en el grupo pequeño de discusión todo lo que habíamos meditado. No había hecho esto en ninguna actividad de grupo anteriormente, ni había sido un tipo de persona que compartiera con otros sus sentimientos, me he sorprendido a mí misma y he creado una estrecha relación con las personas que estaban junto a mi basada en el respeto y la confianza.

        En cuanto al trabajo diario con los niños, era de hecho para mí una nueva experiencia. No había trabajado hasta entonces con un grupo de niños y era bastante reacia a ello, pero la energía y el entusiasmo que les inunda el cuerpo y el espíritu han hecho que al final del campo los quisiera y los apreciara.

        Muy productiva me ha parecido la idea de repartirnos las responsabilidades de la casa por grupos. Ello nos ha unido mucho más, hemos creado día a día un medio agradable para cada uno de nosotros y hemos aprendido a asumir las responsabilidades.

        Una última cosa que me ha fascinado en estas dos semanas ha sido el modo en el que hemos mezclado las actividades específicas de un campo Adsis con juegos para divertirnos cada noche, siendo el mejor modo para olvidar el cansancio y el hecho de que teníamos que dormir.

        El final de esta historia no podía ser otro que uno lleno de espíritu positivo y de fragmentos pasados. Con todo lo que llevo a las espaldas en esta historia del voluntariado y lo que significa una ONG, he descubierto en las personas de adsis y en el contenido de esta asociación cosas totalmente distintas de todo lo que he vivido y hecho hasta ahora. Digo esto porque las cosas se han ligado en un modo armonioso muy rápidamente tanto en lo que se refiere a los voluntarios, que aprecio con toda mi alma, como a las responsabilidades que teníamos. Había esperado en mi inconsciente que este grupo entrara en mi vida ya desde el año pasado y las personas que he encontrado y las actividades realizadas hacen que hoy pueda llamarles: “mi segunda familia”.
         
        Alexandra Muscalu