¿Otras finanzas son posibles?

Estamos finalizando un largo período de globalización que ha durado más de 30 años y se ha caracterizado por la irrupción de un proceso devastador y nada espontáneo impulsado por las finanzas.

Enunciaremos cinco principios básicos que a nuestro juicio constituyen las premisas de unas finanzas alternativas al servicio de las personas:

Primer principio.– Sacar las finanzas públicas de los mercados financieros: supone permitir una financiación pública democrática de los Estados mediante un banco central europeo controlado democráticamente, y que preste directamente a los Estados miembros de la Eurozona.

Segundo principio.- Escapar de la trampa de la deuda: requiere establecer auditorías que conduzcan a quitas y reestructuraciones de la deuda. Los bancos y actores financieros privados deben responsabilizarse de su parte de pérdidas.

Tercer principio.- Dotar a las finanzas públicas de una base sostenible: implica incrementar los impuestos a la riqueza y a los beneficios corporativos, y armonizar los impuestos a los niveles altos para erradicar la desigualdad fiscal. Acabar con la evasión fiscal e implementar un “embargo financiero” a los paraísos fiscales.

Cuarto principio.- Desarmar a los mercados financieros y poner al sector bancario bajo control: supone prohibir mecanismos especulativos dañinos (por ejemplo: transacciones de alta frecuencia, ventas en corto descubiertas, especulación con derivados, acuerdos extrabursátiles) e imponer un impuesto a las transacciones financieras (ITF) a una tasa de al menos el 0,1%; una regulación bancaria estricta (por ejemplo: separar los bancos comerciales tradicionales de los bancos de inversión, desmantelar los bancos “demasiado grandes para caer”).

Quinto principio.- Permitir una forma de financiación pública y democrática de la economía: plantea recuperar y consolidar una banca pública bajo control democrático, que asegure la financiación selectiva de las necesidades sociales y económicas, garantice los derechos sociales y financie una transición socioecológica. Las políticas comerciales deberían ser también revisadas para adherirse a estos objetivos, en cooperación con los países en desarrollo.

Escrito por: Ricardo García Zaldívar, doctor en Economía y presidente de Attac España